Palabras desde el escondite.
No es necesario ser poeta para expresar sentimientos, tan solo sacarlos de su refugio.



  "Nuestro estado de ánimo hace que el pensamiento de hoy, puede ser mañana, completamente diferente, incluso que cambie dentro de unas horas"

©          


Mi nombre es ninguno.

Quiero ser nadie.

Pasar desapercibido.

Esfumarme en el aire.

Ser el habitante solitario de una isla perdida.

Ser el único inquilino del edificio de mi vida.

Construir con mis manos la cabaña.

Y habitarla.

Yo sólo, escondido en la montaña.

Mi nombre no importa.

Mi apellido no existe.

Mi cara borrada.

Mi silueta difusa.

Mi cuerpo flotante.

En la inmensidad del espacio.

Como un fantasma errante.

Como espíritu camuflado.

En un camino con un solo caminante.

Mi historia olvidada.

Se convierte en relax vital.

En necesaria paz interior para una mente agitada.

En imprescindible tranquilidad profunda.

La amnesia colectiva.

Me devuelve a la vida.

Mi nombre es nada.

Tic, Tac, Tic, Tac ...

Siempre estás ahí.

Fuerte como un roble.

Tic, Tac, Tic, Tac ...

Perfecta maquinaria.

Preciso como un reloj suizo.

Tic, Tac, Tic, Tac…

Compañero inseparable.

Amigo infatigable.

Tic, Tac, Tic, Tac…

Corazón de hierro.

Corazón maravilloso.

Tic, Tac, Tic, Tac…

Siempre fiel.

Siempre incansable.

Tic, Tac, Tic, Tac …

Soplo de aire.

Facultades plenas.

Tic, Tac, Tic, Tac …

Latido perfecto.

Latiendo vida.

Tic, Tac, Tic, Tac …

Hasta el día que te pares,

siempre colegas.

Tic, Tac, Tic, Tac …

Y después …

Amistad eterna.

Tic, Tac, Tic, Tac …

Tic, Tac, Tic, Tac …

Ida. Vuelta. Ida…

Amor, dolor.

Deseo, sexo.

Música, saxo.

Igualdad, utopía.

Consejo, receta.

Mujer, incógnita.

Trabajo, desconocido.

Sueldo, desaparecido.

Risa, lágrimas de cocodrilo.

Hambre, muerte.

Envidia, vecino.

Tranquilidad, imposible.

Cabeza, sólo para el sombrero.

Amigo, traidor.

Amigo, fiel.

Amigo, cobarde.

Amigo, verdadero.

Amigo, sinvergüenza.

Amigo, desconocido.

Ojos, venda.

Vista, ciego.

Oreja, sordera.

Oído, silencio.

Boca, mudo.

Boca, charlatán barato.

Boca, beso.

Niño, miseria.

Niño rico, niño pijo.

Política, hedor.

Político, insoportable.

Dinero, codicia.

Correr, libertad.

Ida. Vuelta. Ida…

Quiero ser artista, pero de la vida.

Me gustaría saber pintar.

Pero prefiero saber vivir.

Me gustaría saber escribir.

Pero prefiero saber pensar.

Me gustaría saber esculpir.

Pero antes, prefiero saber respirar.

Quiero ser artista, pero del aire.

Para saber balancearme en el trapecio de la existencia.

Para nunca ir en contra de lo que siento.

Para hacer siempre lo que pienso.

Para no acariciar a quien no quiero.

Quiero ser artista, pero del pensamiento.

Y de la sabiduría.

Y de la sensibilidad.

Y del equilibrio.

Y de la tranquilidad.

Quiero ser artista, y hacerle caso a Don Sigmund.

Para conocer como exprimir la fruta de la creatividad.

Para saber evadirme de la realidad.

Para aprender a volar con la imaginación.

Para hacerme invisible a la adversidad.

Quiero ser artista…

“Los artistas se permiten el lujo de vivir de sus fantasías”

                               (Dr.Freud)

Quisiera ser guitarra,

y que las cuerdas hagan sonar mi alma.

Quisiera ser trompeta,

y sacarle un sonido de balada.

Quisiera ser piano,

y tocar con mil teclas de esperanza.

Quisiera ser batería,

y marcar siempre el ritmo de mi vida.

Quisiera ser corneta,

y avisarte, para que siempre sepas de mi llegada.

Quisiera ser violín,

y que el arco, como si fuera tu mano, suavemente me acariciara.

I Concurso de Microrrelatos “Versos desde el corazón” 2014.

Portal de Escritores y Lectores “Diversidad Literaria”.

Madrid. España.

Texto seleccionado para su publicación en Libro Antología

”Versos desde el corazón I”

Microrrelato: “Quisiera ser”

¿Y vosotros, de qué me conocéis?

Si ninguno sabe lo que siento.

Ni los pensamientos que me atormentan.

Ni cuales son mis miedos

¿Sabéis en qué pienso cuando me levanto?

¿Y qué me agobia cuando me acuesto?

¿De qué me conocéis entonces?

Mi castillo es totalmente desconocido para vosotros.

Y más lo son, los fantasmas que allí habitan.

Hay tantos pasillos y estancias que la mayoría se perdería.

¿Sabéis de verdad cuales son mis puntos débiles?

¿Acaso sois conscientes, de lo que realmente me hace ser fuerte?

No me conocéis, absolutamente de nada.

Quizás ninguno se haya preocupado de hacerlo.

Probablemente no os haya importado lo más mínimo.

También puede ser que yo no quiero que sepáis como soy.

Y estoy en mi pleno derecho de hacerlo así.

De una u otra forma, soy un desconocido para todos.

¡Y vosotros presumiendo que lo sabéis todo de mí!

Empezar a conoceros a vosotros mismos.

Con eso ya tenéis más que suficiente.

Miraros detenidamente en el espejo y no os asustéis de lo que vais a ver.

Tanto tiempo pendiente de los defectos de los demás.

Os ha hecho olvidar las propias miserias.

¡Pues ahí están, en frente de vuestras mismísimas narices!

Ahora tendréis que acostumbraros a vivir con ellas.

Y en caso contrario, ¡peor para vosotros!

Pero a mí desde luego,

¡a mí no me conocéis de nada!


Ni voy.

Ni vengo.

Ni me quedo contigo.

Ni lo intento.

Ni te insulto.

Ni me ofendo.

Ni te quiero.

Ni lo pretendo.

Ni te compro.

Ni me vendo.

Ni me asusto.

Ni salgo corriendo.

Ni grito.

Ni estoy en silencio.

Ni me río.

Ni me lamento.

Ni yo mismo me entiendo.

Ni espero que tú me comprendas.

Ni voy.

Ni vengo.


Arquitectura vital.

Construir una vida.

Construir TU VIDA.

Ladrillo a ladrillo.

Peldaño tras peldaño.

Con el cemento de tus errores.

Con la paleta de tus aciertos.

Un piso.

Otro piso.

El edificio crece.

Siempre ganando altura.

No hay techo.

Imponente.

El límite son las estrellas.

Construir.

¡Siempre construir!

¡Siempre crear!

Tu cabaña.

Tu refugio.

Tu escondite.

Tu casa.

Tu vida.

¡Siempre, construye tu vida!

Tú eres el Arquitecto.

El único Arquitecto.

Tú diseñas los planos.

Tú diriges la obra.

Tú ejecutas la acción.

¡Siempre TÚ!

¡No dejes que otros construyan por ti!

Tu vida es tuya.

Solo tuya.

Y de nadie más.

Piensa sin miedo.

Imagina en libertad.

Crea con decisión.

Dale forma a tu espacio.

Inventa tu paraíso.

Corre libre por tu campo.

Tú.

¡Siempre TÚ!

Edifica tu existencia.

Forja tus cimientos.

¡ERES EL ÚNICO ARQUITECTO!

¡No cedas la propiedad de tus decisiones!

¡No admitas imposiciones de otros constructores!

¡No esperes a la eventualidad de la suerte!

La construcción de tu vida solo admite un único Arquitecto.

“Cada cual fabrica su destino, no tiene en ello parte alguna la fortuna”

(Miguel de Cervantes)





 

 Por:

Uno más uno igual a dos.

Dos mejor que uno.

Uno siempre solo, mejor que mal acompañado.

¿Acompañado?, solo si es en buena compañía.

Así sí, mejor dos.

Dos más uno tres.

Tres son un trío.

¿Quién se apunta?

Dicen que no hay dos sin tres.

Pero creo que sobra uno.

Mejor dos.

Tres son multitud.

Tres eran los Mosqueteros.

Tres eran los Panchos.

Y también tres, las hijas de Elena.

Y ninguna era buena.

Pero las tres estaban muy buenas

Y tres eran las Moscas Cojoneras.

Tres más uno son cuatro.

Cuatro son dos más dos,

Dobles parejas.

¿Intercambio?

Bueno… Pasemos al cinco.

¡Agáchate que te…!

¡Mejor doy un brinco!

Uno solo, más el cinco.

Y ya tenemos al seis.

Tres parejas.

O dos tríos.

Demasiado lío.

¡Apaga y vete!

Ahora se nos aparece el siete.

Siete eran los Magníficos.

Y siete los Pecados Capitales.

Y los días de la semana.

Que pasan en un periquete.

Se nos va el siete.

Ahora también el ocho se nos mete.

¿Ocho?

Suena a timo.

"Tocomocho".

A mentiroso.

Pinocho.

A dulce.

Bizcocho.

Con el agua llega el nueve.

¡Abre el paraguas que llueve!

Y con el frío y la nieve.

Aparece otra vez el nueve.

Ahora, ya nadie se mueve.

¡Atención que llega el jefe!

Aquí está el diez.

¡Pero qué desfachatez!

El cero, es quien aparece primero.

Atrás se ha quedado el uno.

Uno más uno igual a dos…


¿Soy raro?

Me gusta llorar, pero de risa.

No me gusta dar pena

Tampoco la gente que la da.

Y mucho menos ir de plañidero victimista.

Me encanta la lluvia.

Y ver las gotas aterrizar contra el cristal de la ventana.

En una sinfonía de pequeñas explosiones acuáticas.

Me gusta escuchar con mucha atención al que sabe.

Y no pierdo ni un segundo con el que cree que sabe.

En especial los que llegaron los últimos,

y a golpe de codazos quieren quitarle el sitio a los primeros.

Desprecio a los cobardes.

Ralentizan el mundo y frenan las ideas.

No me fío de los que siempre quieren quedar bien.

Por qué no tienen, como dice el refrán:

Ni una mala palabra, ni una buena acción.

No puedo con los incongruentes.

Esos que tanto predican pero que luego nunca dan ejemplo.

Esos que se pasan el tiempo poniendo velas y rezando a mil santos.

Pero miran con desprecio al que les pide limosna a la salida de la iglesia.

¡Haz lo que yo te digo, pero no hagas lo que yo hago!

Valoro la lealtad.

Me gustan los valientes.

Los que siempre dan la cara.

Los que se atreven a tomar decisiones.

Los que no se acojonan con facilidad.

Siempre están de pie, nunca andan de rodillas.

Me gustan los bocadillos de "Nocilla".

Debe de ser un anclaje que me devuelve a la niñez.

Me gustan los animales.

Y me asquea que los maltraten.

Y los que le regalan al nene un caniche en Navidad.

Futuro huésped de la perrera municipal.

No me gustan los que se hacen fuertes ante el débil.

Ni los chantajistas disfrazados con piel de cordero solidario.

Me gusta pasar desapercibido.

Pero prefiero hablar y equivocarme, cuando tengo algo que decir.

Siempre es mejor que quedar callado y no expresar lo que uno piensa.

Me gustan las mujeres.

Pero las frías no me convienen,

Y sin son superficiales menos todavía.

Tampoco las que no saben nunca lo que quieren.

Y necesitan manual de instrucciones.

Dicen SI cuando es NO y viceversa.

Soy complicado y complejo.

A veces ni yo me entiendo y me cuesta bastante esfuerzo cuando lo consigo.

No me gustan para nada las jerarquías.

Ya decía Groucho Marx, que son como las estanterías, cuanto más altas, más inútiles.

No me gusta la miseria en la que vive mucha gente.

Pero menos me gustan los miserables de corazón.

Ni los explotadores.

Ni que los niños trabajen.

Ni las Compañías de Seguros.

Ni la mayoría de los políticos.

Y lo mismo puedo decir de muchos periodistas.

Para los que la verdad solamente es un disfraz de carnaval.

Pero con los que no puedo es con los banqueros.

Y en su gordo y bien cebado trasero, con un fuerte puntapié,

los mandaría a todos a Siberia (incluso más lejos).

No me gustan los entierros.

Como decía mi abuelo:

¡Al fin y al cabo, no pasa nada si no vas, el muerto tampoco va a ir al tuyo!

No voy de listo por la vida.

Pero que nadie se piense que soy tonto, y mucho menos mártir.

Vivo deportivamente.

Hacer ejercicio es mi religión de cada día.

Alguien dijo algo parecido a que quería morir joven teniendo la mayor cantidad posible de años.

Y yo, lo suscribo.

¿Soy raro? ¿Y qué?

- I -

Estoy encantado de haberme conocido.

¡Sí, digo bien, de haberme conocido!

Y no digo de haberte conocido.

Si no de haberme conocido a mí.

¡A mí mismo!

Me vas a perdonar, pero ahora me importa más el Mí que el Ti

En otro momento hablaremos de ti.

De tus deseos, de tus ilusiones, de tus metas.

Pero ahora el que importa soy yo.

No pienses que soy un egoísta.

Aunque en un momento dado si puedo parecerlo.

Nadie es perfecto, y yo no soy la excepción.

¡Perdona, si quiero ser hoy el protagonista de la historia.

Pero no lo voy a negar, así es.

Hoy quiero hablar de mí.

Aunque sin extenderme, ni colgarme medallas.

No se trata tampoco de cansar al personal.

Ni de ser pesado y aburrido.

Y mucho menos de resultar pedante.

Qué es lo que les ocurre, a los que hablan mucho de ellos mismos.

Esos del Yo, Yo, Yo y solamente Yo.

Tampoco hace falta eso.

¡Tan solo, quiero decir que estoy contento de haberme conocido!

Puede que tú todavía no te hayas conocido a ti mismo.

Es probable que todavía no te mires lo suficiente en el espejo.

Y quizás cuando lo hagas, la imagen que veas sea la de un extraño.

Tendrás que seguir intentándolo.

Yo he gastado muchos espejos de tanto mirarme.

Y también he roto algunos.

Incluso, un par de ellos salieron volando por la ventana.

Muchas veces no me gustaba lo que veía.

Otras la nitidez de la imagen reflejada en el cristal era demasiado cruda.

Y para qué engañarnos, más de una vez, lo que vi me resultó insoportable.

Corta de una vez por todas las cuerdas que te atan a tus miedos.

Atrévete a cruzar la frontera del mundo donde ya no existen tus complejos.

Escapa de la cárcel de tus fracasos.

Rebélate contra el decreto de aquellos que quieren imponerte sus ideas.

Rompe las cadenas que arrastran el peso de tu pasado.

Huye de aquellos que tienen el pesimismo por bandera.

Tirando a dar con bala plateada.

Tirando a dar con flecha envenenada.

Tirando a dar con daga afilada.

Tirando a dar con escopeta recortada.

Tirando a dar con explosiva granada.

Tirando a dar con helada mirada.

Tirando a dar con envidia calculada.

Tirando a dar con lengua envenenada.

Despacito, paseando.

El viento agradable, que llega.

Frescor vital.

Brisa suave que aterriza en la cara.

Solitario en la playa.

Huella en la arena.

Fotografiando la pisada.

La ola que se acerca.

Sal marina salpicando.

Espuma de limpia blancura.

Agua cristalina.

El sol que brilla.

Luz de vida.

Gaviotas en grupo planeando.

En majestuoso vuelo elegante.

Miradas al cielo.

Arriba, espacio gigante.

Abajo, la inmensidad del océano.

Eco de caracola.

Pasitos de cangrejo.

Pequeñas piedras y conchas.

Resaca que arrastra.

El velero que se va.

En la lejanía el horizonte.

En el mar la botella.

Dentro, el mensaje.

Y mientras, yo esperando…


 

Solo, solito.

¡Pobre Juanito!

Solo, solito.

Estaba escrito.

Dejaron tirado a Juanito.

No era normal tanto abrazo.

No era creíble tan buen rollo.

No era auténtica tanta risa.

Era muy artificial tanta sonrisa.

¡Pobre Juanito!

¡Te dejaron tan solito!

¿Dónde está aquel que siempre se colgaba de tu cuello?

¿Y aquel otro que te abrazaba a todas horas?

¿Y qué fue del que siempre te daba palmadas en el hombro?

¿Y dónde se metió aquel que continuamente reía tus gracias?

(Aunque la verdad es que muchas veces, de gracia tenían muy poco).

¡Ay Juanito!

¡Qué solito te has quedado!

Siempre fuiste un poco ingenuo.

Y también un poco tonto.

Tus amigos tenían la cara muy dura.

Tan solo, impostores con caretas.

¡Qué solito te has quedado!

¡Pobre Juanito!

¿Y si estás mucho mejor, solo que mal acompañado, lo pensaste?


                  

El guerrero ha muerto.

Su corazón ha dejado de latir.

Se ha parado en silencio.

Se ha ido discretamente.

Cansado de batallar.

Agotado por el dolor eterno de heridas incurables.

El guerrero nos ha dejado.

Sin llamar la atención.

De "puntillas", suavemente, sin hacer ruido.

Harto de luchar.

Después de tantos y tantos combates.

Contra espadas, puñales y balas.

Contra enemigos de carne y hueso.

Contra los fantasmas y los molinos de viento.

Aburrido de guerrear.

Consumido por el esfuerzo en luchas interminables.

Con la mochila cargada de objetivos cumplidos.

Y de sonoros fracasos.

Con risas y llantos.

Con orgullo y frustración.

Con agua y fuego, azúcar y sal.

El guerrero ha arrojado la toalla.

Su corazón ha dicho: ¡Basta!

Y no hubo enemigos emboscados.

Ni falsos amigos.

Ni tampoco puñaladas traperas.

Ni mucho menos, damas imposibles.

Sólo una fue la derrota final del guerrero.

Cuando se miró al espejo.

Y vio la cara de su peor enemigo.

 Nunca fui marinero, pero conozco el mar.

 Nunca fui fuego, pero siento cuando me quema por dentro.

 Nunca supe distinguir los colores, pero sé pintar el arco iris.

 Nunca recibí tus golpes, pero sé lo que duelen.

 Nunca supe realmente como eras, pero sé lo que piensas.

 Nunca me preocupé de ti cuando estabas, pero ahora que te has ido, te echo de menos.

 Nunca tuve vocación de diablo, pero no soy santo.

 Nunca escucho el estruendo del grito, pero oigo el sonido del silencio.

 Nunca fui caballo, pero sé galopar en la llanura.

Nunca estuve allí (en el infierno), pero conozco el camino

Soy consciente de ser,

un perfecto imperfecto.

Me he quedado sin saliva.

Tengo la boca completamente seca.

Mi arsenal de palabras se ha agotado.

Mi cerebro es incapaz de hilvanar una sola frase.

Lo he dicho por activa.

Lo he repetido por pasiva.

Pero no me escuchan.

Quizás es que no comprenden.

A pesar de mis claras intenciones.

De mis considerables esfuerzos por hacerme entender.

He repetido hasta la saciedad que no me interesa lo que me ofrecen.

No quiero, lo que con insistencia un día sí y otro también tratan de venderme.

Machaconamente, MUY MACHACONAMENTE.

Aunque sea muy bueno para mí.

Eso es, lo que quieren hacerme creer.

Pero no me lo trago.

A pesar de los supuestos beneficios que puedo obtener.

¡No quiero más ofertas!

¡No me interesan más gangas!

¡No me gusta la perfección!

Ni la busco.

Me quedo con mis defectos, sin dudarlo.

Ni los vendo, ni los cambio.

Los quiero todos y cada uno de ellos.

Son míos solamente.

Viven a mi lado desde hace mucho tiempo.

Creo que les he cogido cariño.

Y se irán cuando tengan que hacerlo, no antes.

Y mucho menos por Decreto-Ley, de otros.

El camino de la perfección no está señalado en mi recorrido.

La carretera de la santidad no aparece en mi hoja de ruta.

La autopista hacia el cielo, al menos la que yo conozco, todavía la están asfaltando.

Prefiero mi bendita imperfección, aunque me lleve por sendas llenas de baches, piedras y charcos.

Quizás me moje los pies de vez en cuando.

Puede que en otras ocasiones tropiece y me caiga al suelo.

Incluso que con una mala pisada, me retuerza dolorosamente el tobillo.

Pero al final, cuando estamos atentos a los continuos giros del camino, se aprende de los propios errores.

Es la mejor enseñanza que la ruta diaria nos puede ofrecer para saber aplicarla nosotros mismos.


“Soy un conglomerado de contradicciones que manejo con mi lógica ilógica tratando de poner un poco de orden dentro del desorden reinante”.

¿Necesitas a alguien para que te cambie la vida o debes de hacerlo tu “solito”?

¿Es la vida una sucesión de puntos seguidos hasta llegar a un punto final o hay un punto y aparte y luego seguimos?

¿Todos llevan careta en la gran comedia de la vida?

¡Cuando subo parece que toca bajar!

¡Cuando marcho, hay que quedarse!

¡Si me río, toca llorar!

¡Cuando tengo calor, dicen que hace frío!

¡Salto cuando hay que agacharse!

¿Son los demás los que van mal?

¿Voy yo en la dirección equivocada?

Y si es así.

¿Realmente me importa?

"Soy una balanza, que los demás averigüen qué lado pesa más".

A veces noto que tengo la cara triste.

Otras veces me gustaría tener una cara que me permitiera pasar totalmente desapercibido por delante de las personas que me conocen (pero sin llevar careta).

Algunas veces tengo cara de mala leche.

A veces pienso que hubiera gustado tener la cara de Groucho Marx, o de Charles Chaplin, incluso la de “Cantinflas”.

"Soy como una chuleta, el hueso y la carne van juntos. Es inútil intentar separarlos",

"Mi cabeza y el mundo dan vueltas continuamente, pero dudo mucho que un día lleguen a encontrarse".

¡Soy como Juan Palomo, yo me lo guiso, y yo me lo como!

- II -

No aparecía lo que de verdad quería ver.

Y el espejo nunca engaña, siempre te dice la verdad.

Seguro que si pones empeño en ello, al final conseguirás verte realmente como eres.

Y te pasará lo mismo que a mí, que estarás contento de haberte conocido.

¡Por fin!

De saber de verdad como eres.

Y la alegría, no debe de ser porque lo que veas te guste.

Porque quizás no sea así.

Tu satisfacción debe de ser, cuando por fin consigues ver la realidad.

Si tienes un grano y no lo encuentras, tendrás que seguir mirando.

Pero, si lo ves, aunque no sea una imagen agradable, ¡enhorabuena!

Sabes que lo tienes.

Eres consciente de ello.

Ahora si quieres que el grano desaparezca, ya depende de ti.

Tendrás que seguir el procedimiento adecuado.

A todos nos lleva tiempo conocernos a nosotros mismos.

Algunos no se conocen jamás.

Quizás es que no lo han intentado con todas sus fuerzas.

También puede ser un problema de miopía, ¿incurable?

Lo raro es que nunca ven el grano en su cara.

Sin embargo, ven todos los granos posibles en el rostro de los demás.

Por lo que a mí respecta vuelvo a decir que:

¡Me resulta estupendo haberme conocido!

A pesar de que tengo granos en la cara.

Sé exactamente dónde están y cuantos tengo.

Aunque cada día que pasa, aparecen unos nuevos.

Y desaparecen otros.

El remedio siempre está en la pomada que apliques según la necesidad del momento.

Debe ser la indicada, en su dosis justa y extenderla correctamente en la zona adecuada

¡Por eso, estoy encantado de haberme conocido!

¿Y tú?

Tengo frío, me río.

Tengo calor, busco frescor.

Estoy cansado.

Voy a la piscina, y nado.

Me duele la cabeza.

Me tomo un Zumo de Cereza.

No tengo dinero.

¡Tranquilo, es pasajero!

Se me cae el pelo.

Hago como con el mal olor, no lo huelo.

Estoy desempleado.

Peor es estar explotado.


No ando, corro.

No me paro. Sigo el camino.

Siento, respiro, vivo.

Ahora calor y aparece el dolor.

Pienso y me río.

Mismo camino.

Paso más corto.

Corro, pequeño salto y me río.

Me duele, sigo vivo.

Llueve, viento, vuelve el frío.

Sudor, dolor, vuelve el calor.

No me fío.

Quizás retorne el frío.

Otro día más y corro.

Correr y correr.

¡Gracias!.

¡Me siento vivo!

Y sigo.

Paso largo, mismo camino.

Me duele, pero me río…


Las palabras se las lleva el viento,

y las huecas con más rapidez.

El fuego consume la madera hasta dejarla en ceniza.

Igual que la maquinaria devoradora de la existencia exprime al ser humano, hasta llevarlo a la vejez y finalmente a la tumba.

El pez grande siempre se come al chico, de la misma forma que el poderoso pisotea al débil cuando este se atreve a hacerle frente.

Y el, a veces turbulento río de la vida, arrastra en su corriente las ilusiones del pobrecito infeliz, al que un día los vendedores de humo, también llamados falsos profetas, le prometieron un paraíso de fantasía, ese maravilloso edén, al que nunca va a conseguir llegar por mucho que lo intente.

 



 






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