Escribiendo


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Los hay que prefieren dar lástima de forma habitual, y vivir de la compasión de los demás, cuando lo que deberían de hacer, es subir las mangas de la camisa y ponerse de lleno a la faena, para desarrollar el trabajo que la vida les reclama, o cuando menos, para solucionar o intentarlo, sus problemas.

Mi modestia nunca  va ser impedimento para que me valore a mí mismo, y mucho menos, para reconocer lo que hago bien, incluso en algunos casos con un alto nivel de eficacia y competencia (¡ahí queda eso!).

Para alcanzar cualquier meta que nos hayamos fijado, habría que empezar antes, por tener absoluta confianza en nosotros mismos, antes que en otras personas. Eso no supone un menosprecio hacia los demás, pero por mucho que confiemos en ellos, si en primer lugar no apostamos por nosotros mismos, a poco podemos aspirar.

Resulta imposible encontrar en la oscuridad, el auténtico camino a seguir en la vida, salvo que uno tenga un radar incorporado en la cabeza. Y a veces es tan sencillo encontrarlo como encender la luz de una vela y seguirlo. El problema radica, cuando no se tienen a mano las cerillas.

Si cometes un pecado, y eres Ateo, no puedes esperar nunca, que Dios te perdone, ya que, si no crees en su existencia, difícilmente podrás creer en su perdón. La única solución, es perdonarte a ti mismo, o volver a revisar con detenimiento tus creencias,

Siempre es de agradecer que uno evite mientras pueda, trasmitir su tristeza a los demás para que no sufran, muchas veces (demasiadas) inútilmente.

Las personas, por supuesto, son libres de pensar y sentir lo que les venga en gana, pero aquellas que viven excesivamente supeditadas a otras, de tal manera que tienen el absoluto convencimiento de no ser nada sin los demás, deben de ser muy conscientes de que esa forma de pensar y sentir, es bastante enfermiza para su estado mental.

Me sentí un excelente acróbata, el día que conseguí realizar un triple salto mortal, y pensé que era un auténtico torpe, cuando me pegué un “hostiazo” contra el suelo, por querer hacer un simple “pino”. Al final descubrí, que para sentirme normal, es decir, ni excesivamente entusiasmado, ni fatalmente deprimido, lo que hago, es procurar, tener siempre los pies en el suelo, ahí es, donde más cómodo me encuentro.

Nunca hemos de dejar que otros nos quieran imponer a la fuerza sus ideas, pero siempre, hemos de escuchar a aquellos que tienen la sabiduría necesaria para trasmitirnos toda su energía positiva.


Si ante la posible superación de una determinada prueba (en cualquier tipo de actividad), el pensamiento permanente que viene a la mente, es el de fracaso, al final será eso lo que se obtenga. Son muchas las veces que la derrota, parte del interior de uno mismo, y nada tiene que ver con la dificultad de la consecución del objetivo previsto.

Si antes de pecar, lo piensas, quizás luego lo agradezcas.

Si convierto mi mundo interior en triste rutina, poco importa que el mundo exterior, sea divertido, porque mi vida seguirá siendo un auténtico aburrimiento.

¡Si de verdad quieres ser generoso con los demás, empieza por no transmitirles tu energía negativa!

Si después de practicar el acto sexual con tu pareja (o con una persona amiga) sientes que la cama te queda pequeña, y que estás más cómodo solo que acompañado, eso significa que nos has hecho el amor, tan solo has echado un polvo.

Si el ser humano fuera inmortal, los bancos se forrarían, más de lo que ya lo hacen, ¡ya les vale, egoístas!

Si el ser humano fuera inmortal, quizás se acabaría aburriendo de vivir tanto, lo que no tiene nada de extraño, teniendo en cuenta el estado de insatisfacción permanente, que suele acompañar la existencia del individuo terrícola.

Si empleásemos el tiempo en vivir más el presente y no malgastarlo en lamentarnos del pasado o preocuparnos en exceso del futuro, sin duda alguna que tendríamos muchas más oportunidades para ser felices.

Si eres un animal salvaje, no permitas nunca que te encierren, tu sitio es aquel en el que puedas vivir en libertad, pero si eres animal de compañía, no te quejes si te utilizan como mascota (incluso con correa y bozal incluidos.)

Si escupes para arriba, y la saliva no te cae en la cabeza, es que ha quedado pegada en el techo.

Si estás triste y te pones a llorar, ten siempre a mano un pañuelo para secar las lágrimas, o un vaso para beberlas, pero procura no salpicar al prójimo con ellas.


No es un pecado reconocer que ante determinadas situaciones que la vida nos plantea, muchas veces tengamos miedo, pero a partir de ahí, siempre hemos de buscar el camino de la sabiduría, que nos aleje de él.

No malgastar nunca la energía, sufriendo por lograr objetivos vacíos, que solo conducen a la nada más desesperante.

No quiero ser frío, tan solo sentimiento, pero nunca de cartón, y menos aún, de papel.

No quiero tener nunca miedo, a que llegue el día, en el que comiencen a entrarme las dudas, porque no sepa de verdad, si mi vida ha servido para algo, si mi existencia ha tenido algún sentido, y si tanto esfuerzo ha merecido la pena, e incluso que llegue a la conclusión de que el sufrimiento del que lucha desesperadamente por conseguir algo, al final no tiene ninguna recompensa.

No resulta nada nuevo decir, que la clave de la mentalidad ganadora, reside en vencerse a uno mismo, antes que superar a los demás. No obstante, los hay que, han convertido su vida en una obsesión permanente por llegar siempre los primeros, y a cualquier precio, incluso tratan de ganar donde ni existe competición, y eso les ha llevado a emplear todo tipo de recursos de dudosa ética y moralidad, sin embargo son incapaces de ganar en el campeonato de sus propias limitaciones.

No sé si mi sentido del humor está lo suficientemente desarrollado, como para que los demás me vean como un tipo simpático, pero lo que tengo muy claro, es que nunca me voy a disfrazar con el traje de cómico, para que lo parezca.

No sería extraño pensar, que en cierta medida, el ser humano ve trastocada su salud mental, cuando le falta combustible en el cerebro para alimentar sus sueños, esos que tiene cuando está despierto, es decir, los que puede controlar directamente. Los otros, cuando duerme, son incontrolables, al menos para la mayoría de los mortales.

No siempre hay que pretender ser protagonista, en la vida diaria, hay que saber lo suficientemente generoso, para dejarles sitio a los demás. Por eso en ocasiones, no pasa nada, por adoptar un papel secundario, lo que viene a ser, ejercer de patatas fritas acompañando al solomillo.

¡Siempre y Quizá

   Siempre he sentido admiración por las personas valientes, pero cuando ser valiente, se utiliza para hacer el mal, la presunta valentía, se convierte en la peor de las cobardías.

   Quizá a muchos no les resulte nada extraño experimentar la sensación de que en un momento dado, nuestro cuerpo se resquebraja en miles de pequeños fragmentos, que hemos de apresurarnos a recoger, antes de que la escoba del desastre los barra para siempre. Y después, vuelta a empezar para ir pegando cada trozo y volver a reconstruirnos de nuevo.

   Siempre es preferible utilizar una mentira piadosa, que decir una verdad obsoleta, que es aquella, que solo sirve para que la serpiente, que ya lleva mucho tiempo enterrada, pueda todavía envenenar a alguien.

   Quizá llegue un día que se fabrique un chocolate que adelgace, y que a más ingestión menos peso, o un pijama, que nada más ponerlo, te permita dormir a pierna suelta, y no estaría nada mal que se pudieran tomar “cubatas” que no te coloquen, ni dejen resaca. Y quizá un día no haya guerras, ni hambre, ni enfermedad, ni explotadores, sol quizá. Mientras, seguiremos soñando con ello.

   Siempre es mejor intentar olvidar tu pasado si no te gusta recordar lo que sucedió, pero lo que es imposible de lograr, es cambiarlo. Por eso, si mirar hacia atrás, te produce dolor, lo mejor que puedes hacer, es no girar el cuello.

   Quizá los sueños se hagan realidad cuando más nos acerquemos a lo imposible y dejemos de ver determinados objetivos de la vida como metas inalcanzables. Y en todo caso, sigamos soñando y dejemos que el caballo de la imaginación galope libre por la pradera de la creatividad.

   Siempre hay tiempo para coger el último tren, pero detrás de este ya no viene ninguno.

   Quizá muchos no se han parado a pensar que nada ocurre en el pasado y tampoco en el futuro, las cosas solamente suceden en el presente y olvidarlo, trae muchas veces fatales consecuencias, ya que muchos viven fuera de la realidad, y cuando se dan cuenta de ello, resulta que ya es demasiado tarde.

   Siempre es preferible lamentarse mil veces seguidas de un fracaso, y olvidarlo, que hacerlo solo una vez al día durante el resto de la vida.

   Quizá una buena forma de evitar que los miedos se peguen a nosotros como lapas que somos incapaces de separar de nuestro ser, consiste en eliminar ese efecto imán, que muchas veces creamos en nuestro interior, para atraer de forma permanente una sensación absurda de malestar, cuando nos asustamos por cosas que realmente, no tienen la menor importancia.

   Siempre es preferible, lamentar el error cometido por una decisión (atrevida) equivocada, que arrepentirse de no haberlo hecho, por el miedo paralizante que impide tomarla.

   Quizá, si lo pensamos con calma, lleguemos a la conclusión, que nos hace falta para vivir, mucho menos de lo que creemos necesitar (o que otros nos pretenden hacer creer). Puede que nos suceda como a Sócrates que a pesar de las muchas cosas que vio en el Gran Mercado de Atenas, ninguna le llamó la atención, pues nada necesitaba.

   Siempre hay que atreverse a luchar en todo momento por lograr los objetivos que uno se propone, pero sin dejarse arrastrar muchas veces por las fantasías imposibles, que una momentánea (o permanente) inestabilidad de nuestra mente, nos aconseja.


"Lamentarnos de forma insistente, de lo hecho ayer, y tener excesivo miedo a lo que pase mañana, son unas estupendas maneras de activar una sensación de malestar permanente en nuestro interior"


uizá mejor cuando se pierden los papeles, es tratar de encerrar con llave, la irritación, en el rincón más remoto de la cabeza, algo imposible de conseguir, si se deja la puerta del escondite abierta"


"Los malos recuerdos no se pueden eliminar por decreto-ley, pero si uno es capaz de convivir en armonía con el paso del tiempo, siempre puede lograr que lo negativo del ayer, se difumine en el espacio como una pompa de jabón"


"Ser precavido, es sin duda alguna, algo beneficioso en la existencia de una persona. Pero querer controlar por completo nuestro nuestra vida, sin darle un margen al azar, es una equivocación"


El jefe es el que manda, pero no siempre tiene razón, y cuando es así hay que decírselo. Otra cosa es como se lo tome, pero ese es problema de él y no tuyo. Obedecer por sistema es igual que comer sin tener hambre, para seguir la rutina habitual de siempre. Y cuando el que da las ordenes es tonto, ¡el asunto se complica!




El olfato de la experiencia, te hace distinguir a distancia, esos sentimientos prefabricados, que el entorno (más o menos cercano), utiliza para aparentar lo que no es, y empleados a modo de disfraz en el momento oportuno, encajan como anillo al dedo en el montaje de la farsa establecida.


Desde tiempos remotos los seres humanos pretenden sin cesar, bajar al pozo de la ignorancia, y muchos de ellos, a fuerza de intentarlo una y otra vez, consiguen al final, ser unos auténticos ignorantes. El método es muy simple, tan solo consiste en mirar hacia abajo y descender, el fondo es límite.



El ser humano no tiene ni puñetera idea de lo que será de su vida dentro de un minuto tan siquiera, y probablemente, lo mejor y más inteligente, es no intentar averiguarlo, a pesar de que muchos se empeñan en preguntarle al “Pitoniso” de turno, o a la “Adivina” de moda.



En el baúl de la vida, hay que guardar esos trastos del pasado, que ya no sirven para nada, sin embargo, lo que nunca se debe de hacer, es dejar el baúl vacío para meternos nosotros en su interior, y escondernos de forma cobarde del presente, que nos asusta, y al que no nos atrevemos a plantar cara.


En los tiempos de corrupción galopante, son muchos los que dicen ser servidores del estado, cuando en realidad, lo que son es vividores a costa del estado. Que son dos conceptos distintos, que en momentos agitados y de excesiva confusión, suelen mezclarse.




He llegado hasta aquí, y sigo vivo, pero muchas veces me siento cansado de mí mismo, por eso me gustaría poder partirme en dos, y así, darle descanso a mi fatigado cuerpo, en su parte más agotada, dejarla tranquila, incluso, un poco olvidada, y seguir adelante con la otra parte, la más fresca, la menos cansada, en busca de recorridos más ventilados, descubriendo rutas más estimulantes, en la que el viento de los sueños reales me sople en la cara, y me espabile para darme cuenta, de que solo se hace camino al andar, y el paso más importante, es el siguiente, el que siempre te hace seguir adelante.

Muchas veces salgo a la vida de mi día a día protegido con el casco, uniformado con la ropa de guerrillero, disimulado con el camuflaje de color verde para desaparecer entre la vegetación humana y que el enemigo no me encuentre, y siempre preparado para el combate, el fusil al hombro, la cartuchera con las balas en bandolera, el cuchillo en la cintura, la cantimplora, y otros complementos básicos para mi supervivencia cuando el fuego cruzado me ponga en peligro. Siempre hay que ir preparado para la guerra diaria, pero a veces me entran las dudas, que la coherencia provoca, y me pregunto para que me sirve ir con tanto pertrecho a cuestas, si a veces siento que mi ardor guerrero, se ve completamente eclipsado por mi espíritu pacifista.

Nunca se pierde el tiempo, mientras uno siga buscando a lo largo de toda su vida, ese sitio donde han ido a parar los sueños irrealizables, los proyectos incumplidos y las ilusiones rotas, quizás, encontrarlo sería una nueva oportunidad para lograr el objetivo propuesto, porque las circunstancias adversas del pasado (que ya están muertas) nada tienen que ver con el presente (que está muy vivo).

                                                      -Miedo- 




¡Si lo engordas, el miedo te envenena!




 ¡Si lo engordas, el miedo te enferma!





¡Si lo engordas, el miedo te anula!

                                         



¡Si lo engordas, el miedo te bloquea!     

                                                                                                           


¡Si lo engordas, el miedo te estropea!




¡Si lo engordas, el miedo te mata!


                                                                    -Vida-

   Las cosas buenas que la vida ofrece, hay que saber aprovecharlas siempre en el momento oportuno, para luego es tarde.

   La realidad de la vida diaria, muchas veces mete miedo, así que no hace falta ir al cine a ver una película de terror, para que uno se sienta a veces, realmente acojonado.

   Lo difícil en la vida, es tomar en cada momento la decisión adecuada. Hay ocasiones que a uno no le queda más remedio que hacer un pacto con el diablo, pero siempre hay que ser consciente, que eso tiene un precio, con intereses elevados. Si no los pagas, corres el riesgo de acabar en el infierno, o como mínimo, quemado.

  La actividad de la vida cotidiana, muchas veces se transforma en algo, que puede llegar a ser insoportable, por eso es bueno iniciar siempre el día, desayunando las frustraciones, y dejándolas que se diluyan en el café con leche, es algo que siempre ayuda a superar las dificultades de la jornada.



Hay personas que cuando hacen daño a otras, se apresuran a pedir perdón, lo que no sabemos con exactitud, son los verdaderos motivos de ello. Puede ser porque en realidad, son conscientes del daño que han hecho, y están arrepentidos de su acción. Aunque también, se da el caso, de que lo único que pretenden es tranquilizar su conciencia, y una vez conseguido su objetivo, vuelven de nuevo a cometer el mismo pecado, incluso, otros peores

Hay personas que ejercen sobre otras, una manipulación emocional, porque les hacen creer que son imprescindibles en su vida. Para ello disfrazan lo real y saben hacerlo muy bien, es más, son consumados especialistas en ello, utilizando un envoltorio de falsedad, para que sus víctimas se crean con absoluto convencimiento, que son unos inútiles, o al menos, más inútiles de lo que realmente son.


Hay personas que siempre están muy pendientes en la mesa, de ver quien mancha el mantel cuando derrama la sopa, y sin embargo, nunca se preocupan cuando un pelo de su cabeza se cae en el plato. Y a veces, en su enorme desvergüenza, llegan incluso a hacer mención con frecuencia a la buena suerte para justificar nuestros éxitos en la vida, puede ser por envidia, o una forma de restar valor a nuestras capacidades.


Las grasas saturadas, el tabaco, las drogas y la vida sedentaria, entre otras muchas cosas, son elementos destructores de la salud, en más o menos tiempo, y es habitual que los especialistas de diversos campos de la ciencia médica, nos lo repitan una y otra vez. Pues bien, a lo mencionado anteriormente habría que añadir siempre los pensamientos negativos, que en demasiadas ocasiones, por desgracia, tienen un efecto de lo más devastador en la vida de las personas.

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Los valientes no son solo aquellos que consiguen medallas al valor en las guerras, también es un acto de valentía, convivir día a día con ese miedo pegajoso y cicatero con el que las vicisitudes de la vida, castigan en muchas ocasiones a los seres humanos, y no solo reside el mérito en la convivencia con el miedo cotidiano, ya que no hay que olvidar algo que tiene mucho más valor, que es el hecho de enfrentarse a ese miedo machacón que se desintegra con la acción decida de todas las personar que luchan siempre contra él.



           
He sido siempre supersticioso (lo que desconozco, es en qué grado exacto), por eso nunca, cuando se cruzan en mi camino un edificio en obras, un andamio, o una escalera, se me ocurre pasar por debajo. Me preocupa que algo que llegue desde lo alto, pueda golpear mi cabeza, y la deje más traumatizada de lo que ya está. Por eso tengo tendencia a ir mirando siempre para arriba, aunque soy consciente, de que corro el riesgo frecuente del que nunca mira para el suelo, y sea presa fácil para esa alcantarilla desprovista de su tapa (casual o intencionadamente), que deja al descubierto un agujero traicionero, para que yo apoye en falso mi pie, y el boquete me succione lanzándome a una caída inevitable, cuyo resultado será un hostiazo de magnitud indeterminada, pero siempre doloroso.                

No quiero ser cobarde, tampoco ir de valiente, pero siempre dar la cara, aunque me la partan.


No quiero ser como tú, quiero ser como yo, aunque mis limitaciones y defectos me acompañen el resto de mi vida, como si fueran una pesada mochila pegada a la espalda.


No quiero ser mártir, ni verdugo, pero sí, saber defenderme siempre. Soy pacífico, pero no tonto.


No es lo mismo autoconfianza, que prepotencia.

No es lo mismo autoestima, que narcisismo.

No es lo mismo enseñar, que adoctrinar.

No es lo mismo soledad, que olvido.



Prefiero rectificar, antes que pasarme de listo. No quiero ser tan sabio, ni tan guapo, ni tampoco tan alto. Simplemente prefiero ser como yo, con mis fallos, que los tengo (y muchos), con mis temores e inseguridades.


Prefiero caminar descalzo, antes que ponerme unos zapatos del 38, porque calzo el 41, y no estoy dispuesto a cortar un trozo de mi pie.                

Prefiero equivocarme y aprender de mis errores, o no hacerlo, si quiero seguir equivocándome, eso ya es asunto mío.           


Prefiero ser tigre sin techo, antes que gato enjaulado, y en todo caso, si me da por vivir en la jaula, que tenga siempre la puerta abierta, para entrar y salir cuando me apetezca.


No es lo mismo ser valiente, que fanfarrón.

No es lo mismo dar un discurso, que dormir al personal.

No es lo mismo cazar para comer, que matar animales por placer.

No es lo mismo dar una limosna, que hacer obras de caridad.


"Si el barco de tu vida se hundió en el pasado, no permitas que los

restos del naufragio te impidan ver el presente"




                  


              "Si el ser humano fuera inmortal, los bancos se forrarían,                    más de lo que ya lo hacen, ¡ya les vale, egoístas!"



¡Yo también te quiero, porque siempre estás ahí, cuando te necesito!, le dijo el trasero a la taza del váter, y ésta, resignada le respondió, ¡ya lo sé, aunque hay amores que matan!


Me dijeron que aquella inversión era segura, y que todo el capital invertido se iba a multiplicar por diez, pero me engañaron, y me he quedado sin nada. Me llamo Cero, y aunque tengo nombre de número, soy un ser humano.



Un día que el demonio de la desesperación, invadió mi espacio interior, me puse serio y le dije lo siguiente: ¡Vete de aquí, hijo de la gran puta, este sitio es demasiado pequeño para que quepamos los dos!



 Escribí un libro titulado Nada, y el día en que una importante editorial me dijo que lo iba a publicar, recibí una inmensa alegría y disfruté de uno de los mejores momentos de mi vida. Por desgracia, no se vendió ningún ejemplar, y nunca supe si la causa de ello, fue que todas las páginas del libro iban en blanco.


Todavía me duele la bofetada que me dio un profesor en el colegio cuanto tenía trece años, haciendo uso indebido de su autoridad y demostrando lo valiente que un adulto puede ser con un niño. Lo curioso, es que para lo único que ha servido el golpe, es para que, cuando veo el comportamiento canalla de algunas personas, me acuerde de aquel patético individuo, mal educador y peor persona, y lo hago extensivo a los muchos que eran como él, y hablo en pasado, ya que espero que en el presente, nadie tenga ya que soportar a esta clase de individuos, más propios de la prehistoria que de los tiempos actuales.      


Es posible que muchos crean que van a ganar el paraíso eterno por tanto ir a misa, cuando lo más significativo de su vida, es que jamás se han ocupado del prójimo para nada.




Existe una falsa generosidad, de la que además, hay quien presume, cuando lo que se da, ni se quiere, ni se necesita, además de que no tiene ningún valor.





Hay muchas personas, que tienen la necesidad continua de aprobación por parte de los demás, en todo lo que hacen, y esa dependencia, puede llegar a convertirse en una peligrosa adicción.






Lo que hoy te falta, y que incluso buscas con desesperada insistencia, quizás mañana no lo necesites absolutamente para nada, incluso puede que reniegues drásticamente de ello.





Los pensamientos negativos son como una granada explosiva, a la que se le acaba de quitar la anilla de activación, hay que desprenderse de ellos sin pérdida de tiempo y alejarse lo más rápido posible.



El día que decidí no hacerle caso a los demás, y seguir siempre mi propio criterio, por fin, me sentí el único constructor de mi vida. Y en eso estoy, ladrillo a ladrillo, el edificio va creciendo. Quizás nunca llegue a tener muchos pisos, y su altura no sea muy elevada, todo depende de mi capacidad para lograrlo, y el límite son las estrellas.


El mal llamado hombre primitivo (o cavernícola, para entendernos mejor), ese que pintaba las paredes de las Cuevas de Altamira, era mucho menos bruto que algunos Gurús modernos del Siglo XXI, que pretenden manejar el mundo a su antojo con un cerebro de piedra (¡estos sí que son prehistóricos, y de qué manera!)


El poder tan solo utiliza el dialogo como maniobra de distracción, para que bajes la guardia, algo que siempre sucede cuando no puede ejercer control sobre ti (o no todo, el que desearía), aunque en el fondo lo que quiere es anularte por completo, y si lo dejas, también te dará por detrás (o va a intentarlo).


El presente siempre es nuevo, y hay que estrenarlo con la misma ilusión, que cuando uno se pone un traje por primera vez (un vestido ellas), y al mismo tiempo alimentarse de lo positivo que traiga, y saborearlo todo lo que dure, ya que al final, siempre se acaba, y llega mañana, que será otro día.


Hay mucha gente que ha sufrido en un momento dado de su vida, un drama personal más o menos grave, que ha marcado para siempre el resto de su existencia, y en eso, muchas veces, son los propios damnificados de que así sea, ya que han hecho de ese momento tan negativo, el protagonista permanente y absoluto de su acontecer diario.


Hay ocasiones, que la ciudad te oprime de tal forma, que uno tiene la sensación de vivir dentro de una “quesera gigante”, rodeado de enormes paredes de cristal, viendo tu vida pasar, y sin poder salir cuando te asfixias por la falta de aire. Y aunque algunos piensen que el ratón solo vive de queso, se equivocan.


Las cosas buenas que la vida ofrece, hay que saber aprovecharlas siempre, aunque sean muy pequeñas, incluso insignificantes, es lo mismo que hace el niño (o no tan niño), cuando mete su dedo en el tarro vacío de crema de chocolate, para rebañar lo que queda pegado al cristal, que es casi nada, pero que todavía tiene sabor.


Los fantasmas no son solamente espíritus de turbadora presencia, que muchas veces no se ven, pero se sienten. Los fantasmas son también, las imágenes alteradas de nuestros propios sueños imposibles, que viajan en la eternidad del tiempo, como objetivos inaccesibles, metas inalcanzables y proyectos inacabados.


Nadar y nadar para “morir en la orilla”, no resulta rentable, y si no nadas te ahogas, así que eso tampoco sirve. Saber flotar puede que sea lo más interesante, aunque se corre el riesgo de pasar demasiado tiempo en el agua, y casi siempre, los tiburones están hambrientos.

No es lo mismo querer, que ser querido.


Poseer un espíritu rebelde, es disponer siempre de la capacidad para negarse por sistema a no hacer nunca lo que no quieres hacer, y sobre todo, cuando alguien trata de imponerlo a la fuerza y en contra de tu voluntad.


No digas, ¡hay que hacer esto! Si lo que pretendes es enseñar a alguien, ¡hazlo tú primero!


Recordar el pasado solamente es bueno, cuando te trae a la memoria momentos positivos, que te sirven de utilidad en el presente, en caso contrario, ¿para qué hurgar en la herida?


Lo malo de quedarse sin dignidad, no solo es el hecho en sí de perderla, lo realmente triste, es que hay quienes no se enteran de ello.


Tantos kilómetros recorridos, y a toda velocidad, para llegar al final del camino y descubrir que la felicidad no estaba allí. Se ha quedado esparcida a lo largo de ese paisaje que no nos ha dado tiempo a disfrutar porque hemos viajado demasiado rápido.


No es lo mismo timidez, que cobardía.


El principal motivo por el que mucha gente no ha caído todavía en las redes de la infidelidad, se debe sobre todo, a que no tienen pareja, aunque hay quienes, son incluso, incapaces de ser fieles a ellos mismos.

En la vida, el ser humano es al mismo tiempo policía y ladrón, perseguidor y perseguido. En definitiva, perseguir los sueños, aunque muchas veces parezcan imposibles y huir siempre, de esos malos recuerdos que nos atormentan.

En la vida, muchas veces hay que ser audaz para conseguir tus objetivos y tener éxito, salvo que seas un espía, en ese caso la audacia (más bien el exceso de ella), aunque te permita ser eficaz en tu trabajo, quizás también, y por desgracia para tí, no te sirva para llegar a viejo.

En ocasiones, vivimos tan acelerados, que nos empeñamos en llegar a un destino, al que hace ya tiempo que hemos llegado. El resultado es que pasamos de largo y hemos de perder el tiempo en dar la vuelta.

Es de sobra conocido aquello de que siempre es preferible hacer el amor, que la guerra, pero nunca lo contrario, cuando este sentimiento no existe, ya que hacerle la guerra al desamor, es una batalla imposible de ganar.

Es estupendo disponer de una gran cantidad de energía en nuestro interior, sin embargo, hay que saber utilizarla correctamente, y sobre todo evitar que se transforme en negatividad, la práctica deportiva y el ejercicio físico habitual, son un método extraordinario para lograrlo. 

Es normal que algunas veces (o muchas) te sientas atrapado como un pescado en la red. Sin embargo, la ventaja que tienes con relación al pez, es que tú puedes utilizar unas tijeras, ¡la cortas y te escapas, pero el pobre atún, no tiene escapatoria posible! Eso sí, ¡procura siempre tener las tijeras bien afiladas! porque hay redes que son demasiado gruesas.

Hacer mención con frecuencia a la buena suerte para justificar nuestros éxitos en la vida, puede ser falsa modestia, o una forma de restar valor a nuestras capacidades.

Hay algunos que presumen de no ser en absoluto homófobos, para decir a continuación que ser gay tiene cura.

Hay conversaciones interminables, que suponen una auténtica pérdida de energía, ya que no tienen ni pies ni cabeza, y suelen ser propias de personas superficiales, cuyo único aliciente, es tener que hablar, y darle a lengua sin parar, aunque solo sea para decir estupideces.

La lucidez necesaria para evitar discusiones absurdas aparece a veces (afortunadamente) como una especie de bombilla que se enciende en la cabeza, y te avisa de que siempre es mejor, la tranquilidad, que defender tu razón (aunque la tengas), cuando no vas a obtener ningún beneficio emocional por ello.

La mejor forma de darse por vencido ante la adversidad, consiste en bajar los brazos renunciando a luchar, simplemente cuando las circunstancias comienzan a ser tan solo un poco desfavorables. Es como el boxeador, que antes de que el combate se inicie, ya piensa en la derrota, cuando tiene frente a él a su rival y lo ve más fuerte, sin tener en cuenta que muchas veces las apariencias engañan.

La sensación de sentarse cómodamente en tu viejo y acogedor sillón después de haber alcanzado una meta, que en principio daba apariencia de ser imposible de conseguir, aumenta de manera considerable, cuando uno se da cuenta, de lo pequeño e insignificante que es.

La simpleza favorece la libertad, por eso, cuanto más sencillos sean tus gustos, más posibilidades tendrás de hacer lo que te apetezca.

La timidez procuro dejarla siempre en casa cuando cierro la puerta, aunque es cierto, que no siempre lo consigo, y la muy pesada se viene conmigo.

Nadie puede quejarse de que nadie le hace caso, cuando uno es incapaz, de tomarse el tiempo necesario para escuchar lo que le dice, primero su cabeza, y después su corazón.

La existencia me plantea dudas muy serias, y en ocasiones me pregunto: ¿Qué hago aquí? Si tuviera la oportunidad de volver a nacer, me lo pensaría con calma.

La mejor forma de mantenerse en plena forma, es practicando a diario, el sano de ejercicio de no hacer ni puñetero caso a todos aquellos, que continuamente te dicen lo que has de hacer, y para apoderarse de tu confianza, utilizan un viejo truco, por supuesto, pasado de moda, y te dicen eso de: ¡Yo, solo te lo digo por tu bien!

El fracaso es tan solo un resultado adverso. Lo que en realidad perturba de forma angustiosa nuestro estado de ánimo, es aquello que paraliza la intención de conseguir algo, lo que se obtenga, positivo o negativo, en modo alguno puede provocar nuestro miedo.

No es asunto de nadie juzgar la forma de vida de los demás, igual que a nadie le gusta, que otros metan las narices en su vida. Que cada cual procure tener su casa limpia, sin preocuparse si hay suciedad donde vive el vecino, ya que quizás no se hayan dado cuenta, de que tienen su suelo lleno de porquería y sus muebles llenos de polvo.

La mejor forma que el ser humano tiene para su autodestrucción, es agarrarse continuamente a un desgraciado pasado, sin pararse a pensar, que AYER ya no existe, lo único real es HOY.

Muchas personas están tan sumamente absorbidas por sus pensamientos, que son incapaces de escuchar lo que les dicen. Pueden aparentar que lo hacen, incluso, parece que miran a los ojos de quien les habla y escuchan lo que les cuentan, pero al final no se habrán enterado absolutamente de nada, ya que durante todo el tiempo han estado a lo suyo, que es lo mismo que decir en la luna.

No quiero ser santo, ni demonio, mejor ser humano, únicamente eso, que ya es mucho, y suficiente.

Ponerse en el lugar de los demás, es el primer paso para poder entender sus planteamientos, eso no quiere decir, que cuando tú, quieras que los demás te entiendan, ellos vayan a hacer lo mismo contigo.

La obsesión por conseguir el objetivo final, es la causa de que muchas veces no se pueda disfrutar de los pasos intermedios culminados con éxito.

Me llevó tanto tiempo encontrar lo que tan afanosamente busqué, que cuando por fin lo tuve en mis manos, ya no lo necesitaba.

No hay que estar pidiendo continuamente perdón por no ser santos. Hay muchos que tienen la santidad por bandera, y es bastante probable que su lista de pecados inconfesables sea bastante extensa, y como mínimo mucho más larga que la de algunos pecadores confesos.

La pobreza es una de los remedios más eficaces para no gastar el dinero inútilmente, por eso muchos ricos son tan “manirrotos”.

No estamos en el mundo para tener la obligación permanente de agradar a los demás, y mucho menos a cualquier precio, como cuando ir de agradable, es motivo para ir en contra de nuestros propios criterios.

Puede que algún día, nos demos cuenta de que hemos estado dormidos demasiado tiempo, cuando nos despertemos de verdad, y seamos plenamente conscientes de la realidad que en ese momento estemos viviendo.

¡Qué fácil es estar en silencio, y qué difícil que algunos se callen!

Si buscas lo imposible, quizás lo que encuentres, tan solo sea lo probable.




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