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Si hay algo que destaca de manera especial, por su atrevimiento, es sin duda alguna, la ignorancia, y eso es fácil de comprobar, cuando vemos a mucha gente hablando con toda soltura del “Triángulo” de Pitágoras, de la Hernia “Fiscal” o de las “Parejas” de tres, por poner algunos ejemplos significativos. ¡Y se quedan tan felices después de decirlo!

Si no tuviera hambre, probablemente estaría muerto, ya que solamente los cadáveres, tiene sus necesidades cubiertas al cien por cien, aunque también es cierto, que se puede estar muerto y seguir aun respirando, eso sí, con cierta dificultad.

Siempre he sido un hombre de sangre caliente, sin embargo hoy siento, que después de muchas nevadas de frustración, el líquido rojo se ha congelado en mi interior, aunque siempre tengo la esperanza (que dicen, que es lo último que se pierde), de que el calor de una renovada ilusión, derrita ese bloque rocoso en forma de iceberg inútil, para que de nuevo el líquido fluya potente, y vuelva darle vida a todo el territorio que abarca mi cuerpo, a ver si se espabila un poco, y sale de la dañina apatía, que a veces, y muy a mi pesar, me domina.

Si la historia de tu vida está marcada por la desgracia, piensa que si a pesar de todo has llegado hasta aquí, y hoy todavía sigues vivo, quizás mañana cambie todo para mejor.

¡No tengas la cara tan dura! La culpa de que tu hijo se comporte en el colegio como un salvaje, no es del profesor, es solo tuya, que eres su padre y a ti te corresponde educarlo.

Si no llegas a lo alto de la estantería, utiliza una escalera, pero no pegues saltos, ni pierdas el equilibrio por ponerte de punteras, ya que es inútil aparentar lo que no se es, al final el disfraz no sirve de nada, tarde o temprano la careta se cae al suelo, por mucho que algunos intenten llevarla siempre, pegada a la cara.

Siempre hemos de procurar que nuestro nivel de masoquismo no nos haga adictos a los malos olores de la suciedad que gira a nuestro alrededor, aunque hemos de ser conscientes, que cada cierto tiempo, tenemos que hacer lo posible, por eliminar nuestra propia basura, ya que en ocasiones lo que no huele bien, lo tenemos en nuestra propia casa.

Si muchas personas se detuvieran por un momento a pensar, la cantidad de tiempo que lamentablemente pierden a lo largo de su vida, se quedarían asustados del número de oportunidades que han desperdiciado, por quejarse en vez de actuar.

Si una persona tiene el atrevimiento suficiente para afrontar un reto difícil, nunca puede dejar que el miedo le impida disfrutar de lo que ha conseguido, ya que el valor del riesgo siempre ha de servirle de coraza protectora contra cualquier temor. Inmediato.

Siempre hemos de hacer lo posible para ayudar a quien lo necesita, mientras tengamos medios para ello, pero hay que tener cuidado con aquellos que pretenden aprovecharse de forma descarada de nuestra generosidad.

Si uno, en verdad piensa, que es inteligente, no tiene motivos para avergonzarse, siempre que la valoración, sea real. La inteligencia no es un pecado, muy al contrario, si se sabe utilizar correctamente, es una auténtica bendición. Lo que si resulta peligroso, es creerse excesivamente inteligente, sobre todo cuando uno es más bien tonto, en este caso, el riesgo de hacer el ridículo, es muy alto.


Vi un curioso letrero en aquel baño que ponía:


En la Diana

¡Si lo que piensas, lo que quieres, lo que dices y lo que haces, llevan la misma dirección, eso no te garantiza el éxito, pero sí, la coherencia!


¡Iniciar siempre el día, desayunando nuestras frustraciones, y dejándolas que se diluyan en el café con leche, es un excelente hábito de higiene mental!


¡Siempre (qué pude, aunque siempre lo intenté), me rebelé contra los decretos de aquellos que querían imponerme sus ideas!


¡Me sentí libre, el día que corté para siempre las cuerdas que me ataban a mis miedos!


¡Nunca he sido feliz, dentro de lo que cabe! Aunque he de reconocer que no estoy muy seguro de que la felicidad exista, tal y como nos las quieren vender algunos.


¡Sería estupendo poder multiplicar mi tiempo, para no dejar nunca, que el reloj de los demás, sea el que marque mis horas!


¡Poder sumar, siempre mejor que dividir!, ¡ni comparación!


¡Qué fácil es hablar sin parar, y qué difícil es no decir estupideces!


¡Si realmente piensas que has venido a este mundo solo a obedecer, y hacer todo lo que te digan los demás que hagas, es mejor que cambies de planeta!


¡Volar sin despegar los pies del suelo, siempre te evita los aterrizajes forzosos!


¡Yo sé quién soy!, y si por desgracia llega el día, en que se me olvida, que me lo recuerden, algo por lo que sin duda alguna, estaré muy agradecido.


¡Para qué complicarse la vida, cuando lo más fácil es hacer lo que resulta más sencillo!


¡Más cine, por favor!


Siempre me gustó ir al cine y disfrutar de aquellas míticas sesiones de “Programa Doble”, en el que se podían ver dos películas por el precio de una. Entrabas después de comer y salías antes de cenar. Empezabas con una de aventuras medievales, viendo a Errol Flynn haciendo de Robin Hood, y conquistando el corazón de la protagonista femenina, interpretada por Olivia de Havilland, y terminabas  con una del oeste, en la que John Wayne, el bueno de la película, se cargaba al “malo-malote”, de Liberty Valance, interpretado por Lee Marvin, y así cientos más de “pelis”, de policías, mafiosos, ciencia ficción, dibujos animados, comedias musicales, suspense, terror..., y todo aquel maravilloso mundo de la fantasía reflejado en la gran pantalla, aderezado con una ensalada mixta, de caramelos, palomitas, chocolatinas, patatas fritas, regaliz..., con dolor de barriga casi siempre incluido al final de la proyección.

Siempre me gustó ir al cine y disfrutar, y soñar, y volar, y evadirme, y también si fuera posible, que el tío que se sienta detrás de mí, no pegue patadas en mi asiento. ¡Qué tortura!

Siempre me gustó ir al cine, además es uno de los pocos lujos que todavía me puedo permitir. El otro día asistí al estreno de un ciclo de viejas películas del oeste, y la primera que pusieron fue La muerte tenía un precio de Sergio Leone, y me fijé en lo curioso del título con relación a mi vida. Quizás por eso sigo todavía vivo, pensando, que quizás ser pobre no sea tan malo, si eso te permite no poder pagar el valor de cierto tipo de compras.

Siempre me gustó ir al cine porque siempre me atrajo lo prohibido, algo que sobre todo en mi niñez y adolescencia, me fascinaba. Por eso siendo menor de edad, hice todo lo posible por entrar en el cine a ver películas clasificadas para “Mayores de 18 años”. ¡Bendita censura, gracias por despertar en mí, la curiosidad por lo morboso!


Estoy siempre dispuesto a subir todos los días al cuadrilátero de la existencia y cruzar guantes con mi propia sombra hasta noquearla.


Quiero soñar siempre, pero sin alejarme en exceso de la realidad, para evitar que la borrachera de la fantasía infle demasiado el globo de la frustración.

Nunca me operaron de las anginas, de ahí vienen, mis habituales problemas para tragar, en especial cuando quieren obligarme a comer sin tener apetito

Hay quienes prefieren dar lástima de forma habitual, y vivir de la compasión de los demás, cuando lo que deberían de hacer, es subir las mangas de la camisa y ponerse de lleno a la faena, para desarrollar el trabajo que la vida les reclama, o cuando menos, para solucionar (o cuando menos intentarlo) sus problemas.

Los únicos territorios inexplorados que hay en el mundo, son aquellos relacionados con la mente humana. Y a juzgar por lo que hacen los que tienen el poder, con toda seguridad, habrá zonas del cerebro de algunos individuos, que seguirán siendo desconocidas, simplemente porque no existen.

¿Para que tener un Rolex?, si el reloj de tu vida, lo único que acumula son horas de sufrimiento, miedo y tristeza. Para eso, es mejor, mucho mejor, tener un “peluco de palo”, de esos que venden en los mercados, aunque funcionen mal y al final acabe marcando la misma hora durante años.

Quererse (y mucho) a uno mismo, no significa para nada, ser egoísta. Para querer a los demás, antes hay que alimentar el cariño hacia nuestra propia persona. De sobra es sabido, que uno no puede dar, lo que no tiene. Otra cosa bien distinta, es quererse solamente a uno mismo y negar siempre a los demás lo que uno quiere para sí.


       "Asuntos de Machos y Hembras"   

Él dijo: ¡Nunca recibí tus golpes, pero sé lo que duelen!

Ella le respondió: ¡No seas quejica Pepe, ni te pongas trágico!


¿Qué te casas para toda la vida?

¡Sí, estoy convencido de ello!

Eso, es lo que muchos dicen, pensando al mismo tiempo, en el divorcio salvador, que les libere de tan pesada carga, en el caso de que se haya “metido la pata”.


¿Qué te casas para toda la vida? (¡Ja, ja, ja..., perdón!). Bueno, eso es lo que dicen, pero si te equivocas y te separas (según las estadísticas actuales, sería lo más probable), habrá sido un error momentáneo (año arriba, año abajo), pero si sigues con la farsa, por aquello del ¿qué dirán?, te equivocarás por segunda vez y en esta ocasión la "metedura de pata" será permanente. Y sí aciertas a la primera, pues estupendo. ¡A ser felices y comer perdices!


Un buen amigo, con amplia experiencia, en asuntos de “ligoteo”, me dijo un día, que si le "tiraba los tejos" a una chica, y ella pasaba de mí (lo que viene siendo, un "ni puto caso" en toda regla) que no me preocupara, ya que eso no era un fracaso, simplemente era el resultado de mi atrevimiento. Me recomendó intentarlo de nuevo, excepto, si en la anterior ocasión, ella me había puesto cara de asco, en ese caso, mejor no volver a insistir.


Si engañas a tu pareja, y luego te enteras que ella hace lo mismo contigo, piensa que es ni más ni menos, lo que te mereces. Por lo tanto procura ser coherente, no montes el “numerito”, y acepta que donde las dan, las toman.

 

Si tienes tu primera cita con una chica (o chico) y realmente piensas que ella (o él) ha quedado contigo por hacerte un favor, por compasión o por caridad, lo mejor es que te busques una buena excusa y no acudas, aunque, piensa que quizá puedes estar equivocado (a), desperdiciando una gran oportunidad para encontrar a tu media naranja.


Si tus relaciones con las mujeres no funcionan nunca, quizás debes de pararte a pensar, que la culpa es tuya, puede que tu forma de ser, no sea la más apropiada para establecer contactos serios con la otra persona que has elegido para ser tu pareja, así que, tienes que averiguar si debes de cambiar o no, aunque si lo haces porque alguien te lo dice, pero tú no estás muy convencido de ello, quizá lo que acabes consiguiendo, es que tu “feeling” con ellas sea aún peor.


Si tus relaciones con las mujeres no funcionan nunca, y no te “comes ni un rosco”, ¡pues, menuda putada, amigo!


Cuanto más te gusten las mujeres, más posibilidades tienes de seguir siendo pobre, o de arruinarte, o de ser rico, si encuentras una solterona millonaria, de esas que ya casi no existen, porque en estos tiempos de crisis, vacas flacas y telarañas en los bolsillos, ya están todas pilladas.


La ingenuidad no puede llegar al extremo de ver como tu pareja está en la cama con otra persona, y tú te crees la explicación que ella te da, cuando dice que tan solo es un amigo que se ha quedado a pasar la noche y que no tenía donde dormir. Se puede ser ingenuo, pero no tonto.


Si tienes la suerte de que tu pareja tenga la inteligencia necesaria para utilizar con frecuencia el sentido del humor, eso no te va a garantizar que la convivencia con la persona elegida te haga ser feliz, pero seguro que te hará reír con frecuencia, algo que en estos tiempos de tragedia permanente, es muy de agradecer.


Perder excesivamente el tiempo con una chica que no te hace ni puñetero caso, es tan inútil, como recorrer el camino que va desde ningún sitio hasta ninguna parte.


¿Tienes miedo al fracaso o a lo que digan los demás?

¿Hay que tirar siempre a la basura, todo aquello que meta miedo?

¿Nos dejamos llevar más por el sonido de las palabras, que por su significado?

¿Qué es mejor, disfrutar tres días de lluvia con paraguas, o uno de sol sin sombrero?

¿Todos llevan careta en la gran comedia de la vida? o por el contrario, ¿será que yo no voy disfrazado?

¿Resulta más rentable centrarse en un presente real, que preocuparse por un futuro incierto, que puede ser irreal?

¿Seríamos los seres humanos más inteligentes si nos diéramos cuenta de que no poseemos la cantidad de inteligencia que creemos tener?

Los atajos siempre son buenos si te permiten llegar antes a tu destino, pero si vas en coche mientras los demás tienen que ir caminando, ya no son éticos, aunque sean prácticos.


Los Tiranos del Mundo, tienen los días contados, son igual que los dinosaurios, bestias, que pertenecen a otra época, y deben de ser borrados de la faz de la tierra para siempre.


Los valientes miraron para los cobardes, y estos, admiraron su valor, además de darles las gracias, por permitirles seguir viviendo protegidos en su cobardía.


La vida no puede convertirse nunca en una farsa, porque si es así, a los seres humanos solo nos queda comprar el disfraz y ponernos la máscara, para ser unos borreguitos más, en el gran Carnaval de la existencia.

Para saltar por encima de los listones más altos de la adversidad, hay que disponer siempre de la mejor pértiga, que es aquella que está construida con los mejores materiales, y algunos de ellos son: una ilimitada confianza en uno mismo, una vitalidad permanente y un elevado sentido del humor.

Se puede caminar con los ojos cerrados para no ver la realidad, aunque si lo hacemos a ciegas, corremos el riesgo de llegar al sitio contrario al que deseamos, o peor, darnos un hostiazo que nos deje más atontados de lo que ya estamos.

Siempre hemos de procurar que nuestro nivel de masoquismo no nos haga adictos a los malos olores de la suciedad que gira a nuestro alrededor, aunque hemos de ser conscientes, que tenemos que hacer lo posible, por eliminar nuestra propia basura, ya que en ocasiones lo que no huele bien, lo tenemos en nuestra propia casa.

Si vives una vida que no es la tuya, es que has dejado que el impostor que llevas en tu interior, se haya apoderado de ti. Él y no tú, es quien toma las decisiones. Tú tan solo eres una pobre marioneta en sus manos.

Posiblemente, el verdadero secreto de la infelicidad, reside precisamente en la búsqueda obsesiva de la felicidad, en la que muchos seres humanos se ven plenamente inmersos. Y eso hace que no disfruten nunca de los buenos pequeños momentos que la existencia ofrece, porque piensan equivocadamente, que eso no es suficiente motivo para sentirse feliz en un determinado instante de su vida.

Que el cuerpo humano tiene poder de autocuración, es algo que se ha demostrado científicamente, y de esto hace ya mucho tiempo. Si muchos seres humanos fueran plenamente conscientes de ello, evitarían mucho sufrimiento inútil, tanto a ellos mismos como a quienes conviven a su alrededor.

Solamente, cuando estoy convencido de lo que hago, es cuando en verdad aumentan mis posibilidades de éxito, por eso siempre procuro cuando entro en combate, transmitirle a mi sistema interno de ataque, la orden tajante, de que bajo ningún concepto, se permita la debilidad, de dar un paso atrás.

Todos en mayor o menor medida, tenemos sueños, deseos, proyectos, vicios, miedos, debilidades, pasiones..., excepto los que se creen superiores al resto, estos, incluso pueden llegar a decir que no tienen ni culo, ya que como piensan que están por encima de los demás, no tienen ni necesidades que evacuar en el baño.

Si estás triste y tienes ganas de soltar el “lagrimón”, piensa antes si te compensa expresarlo en público, o prefieres hacerlo en soledad, para no correr el riesgo de convertir en espectáculo, algo que tan solo pertenece a tu intimidad.


Nunca se pierde el tiempo, mientras uno siga buscando con insistencia y a lo largo de toda su vida, ese sitio donde han ido a parar los sueños irrealizables, los proyectos incumplidos y las ilusiones rotas, quizás, encontrarlo sería una nueva oportunidad para lograr el objetivo propuesto, porque las circunstancias adversas del pasado (que ya están muertas) nada tienen que ver con el presente (que está muy vivo).

Muchas veces los pensamientos negativos nos llegan de forma encadenada. Es como si fueran pelotas de tenis, que alguien está lanzando desde el otro lado de la red. Ante esto, la única solución que tienes, es sacar la raqueta de la positividad y una tras otra, y a “raquetazo limpio”, devolverlas con la mayor rapidez posible, y sin darles la posibilidad de que se puedan quedar cerca ti.

Para conocer a los demás, lo primero, es conocerse antes a uno mismo, algunos, incluso saldrían corriendo despavoridas al verse como son de verdad. Esto no es aplicable, a aquellos, que de sobra conocen muy bien como son en realidad, y a pesar de su poca vergüenza, ausencia de honestidad y falta absoluta de decencia, siguen mirándose todos los días en el espejo, sin que la cara se les caiga al suelo.

(Los tribunales están llenos de causas contra esta clase de individuos de sobra conocidos por los    ciudadanos)

Sentarse en el borde de la terraza con los pies colgando, puede ser tan excitante como arriesgado, y cada cual, ha de tener siempre muy claro, cuales son los riesgos que se corren. Por eso es muy importante en la vida, saber en cada momento, donde se encuentran los límites de cada uno, para saber en cada situación, hasta donde se puede llegar, y que líneas no se deben de pasar

                           (Cada cual ha de saber, en qué sitio de la terraza quiere quedarse)



Presumir en demasía de lo que se es (o se cree ser), puede llevarnos a los seres humanos, a un excesivo culto a nuestra propia persona, y quizás eso nos convierta en seres de chocolate, que se lamen y relamen, con el riesgo de gastarse antes de tiempo, devorados por un insufrible egocentrismo.

Muchos seres humanos serían más inteligentes si se dieran cuenta de que los animales también tienen inteligencia, y en algunos (bastantes) casos muy superior a la de muchas personas.

Para sobrevivir no puedo preocuparme tan solo de alimentar mi estómago, ya que si me olvido de darle su ración diaria de comida a mi mente, lo único que voy a conseguir es una barriga inflada y una cabeza vacía, lo que me convertiría en un gordo descerebrado.

Reconocer los propios errores, es un estupendo ejercicio de autocrítica, que además, te salva de soportar el tedioso discurso con el que te quieren moralizar los poseedores de la eterna razón Es lo mismo que sucede cuando el acusado se autoinculpa, y le jode al fiscal su brillante argumento, con el que no pretendía llegar a la verdad, tan solo, su lucimiento personal.

Sabiduría puede ser muchas cosas, entre otras, tener siempre la capacidad para evitar esos pensamientos negativos que tanto daño nos hacen, y que continuamente debilitan nuestro estado de ánimo.

Pensar en el pasado me deprime, por eso procuro siempre no mirar hacia atrás. Tratar de adivinar el futuro me agobia, así que, intento no mirar a lo lejos. Por lo tanto, tan solo me queda la opción de vivir el presente, que no me gusta nada, por eso muchas veces voy mirando para el suelo.

Solo cuando se ponen en juego nuestras fortalezas personales, es cuando estamos preparados para afrontar las situaciones que tantas veces nos producen un temor tan tremendo, que puede llegar a hacerse incontrolable, algo que se puede evitar cuando somos capaces de cambiar nuestra actitud frente ese miedo crónico, que se podría definir simplemente como “miedo a tener miedo”.

Presumir de lo que no se sabe, es como vanagloriarse de una titulación universitaria que no se tiene o ir a una boda con un traje de alquiler, mientras, ante los invitados, se pretende dar a entender que lo ha hecho a medida el mejor sastre de la ciudad.

Tan solo se puede vivir de las rentas, mientras duren, y lo malo es que se acaban (sobre todo cuando únicamente se abre la caja para sacar, y nunca para meter).  A pesar de ello, hay quienes pretenden vivir eternamente de la herencia de un ilustre apellido de esplendoroso pasado en la época Medieval, sin darse cuenta de que esta, se terminó hace ya unos siglos.

Se suele decir que para entender a los hombres, hay que ponerse a su altura, sin embargo, resulta bastante complicado comprender muchas de las decisiones que toman los políticos, cuando una gran parte de ellos demuestran con su forma de proceder que son unos auténticos enanos mentales, y no deberían de existir demasiados inconvenientes para poder entenderlos.

¡Tanto tiempo empleado y tanto esfuerzo dedicado a encontrar algo, que estaba en mi poder, y yo sin enterarme! No es un pecado reconocer que ante determinadas situaciones que la vida nos plantea, muchas veces tengamos miedo, pero a partir de ahí, siempre hemos de buscar el camino de la sabiduría, que nos aleje de él. 

Resulta estimulante mostrarse siempre abierto a nuevas experiencias en la vida, pero hay que tener cuidado con los experimentos peligrosos, que llevan puesto con toda claridad el sello del desastre.

Sería estupendo poseer la solución perfecta para no tener pensamientos negativos, pero mientras esto no se haga realidad, procuremos cerrarles las puertas a cal y canto, y como mínimo, no dejarlas abiertas de par en par.

Soñar siempre, no es malo, pero sin alejarse en exceso de la realidad, para evitar que la borrachera de fantasía infle demasiado el globo de la frustración.

Tenía razón Séneca, cuando decía que la vida es una Escuela de Gladiadores, en la que se aprende a convivir y a pelear, pero tal y como están las cosas hoy día, convendría añadir un nuevo aprendizaje, el de “esquivar”. Por eso es más importante evitar el golpe que darlo, aunque a veces no queda más remedio que defenderse y pasar a la acción (ejecutiva).

Tirar siempre a la basura los restos del naufragio, sin perder tiempo en reciclarlos, sobre todo cuando es más rápido construir un nuevo barco.

¿Y si lo piensas con calma? ¡Vale, espera un poco, toma tu tiempo! ¿Estás listo? Ahora discute, y si hace falta pelea, pero sobre todo aprende.

A lo largo de mi vida recibí más de una patada, y pude comprobar, que el daño que produce el golpe, nada tiene que ver con el tamaño del zapato










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