La Factoría.
 Fabricando frases para contar cosas y escribir historias mezclando ficción, realidad y otros asuntos.        


"Cuando la imaginación sube al poder, la inspiración va a hacia arriba y la  creatividad se desarrolla a tope, es cuando surge el combustible necesario para que la fábrica de ideas que hay en el cerebro funcione incansablemente todos los días"


Historias pequeñas. Relatos cortos. Cuentos diminutos. Textos Breves. Aforismos. Metáforas. Frases. Microrrelatos. Pensamientos. Reflexiones... El nombre es lo de menos, lo importante es "contar cosas", unas veces superficiales y otras más profundas, aprovechando bien el espacio, para no extenderse en exceso, ya se sabe aquello, de que: "Lo bueno (suponiendo que lo sea), si breve, dos veces bueno"

Selección de Historias.


                                                                                     © Fran Laviada

Versión completa (Texto escrito ampliado)

Estas son algunas cosas curiosas que le pasan a un súbdito del imperio británico en un país llamado España, en el que el dinero va y viene, se blanquea, se oculta, se falsifica, se defrauda, o se roba, y en el que los que tienen mucho, no se conforman con ser ricos, el egoísmo y la ambición se apodera de ellos, y desean tener más y más, y ese más, nunca tiene límite, y los que tienen poco o nada, simplemente, se joden y se aguantan, porque no les queda otro remedio, ya que además tampoco tienen a quien quejarse ni donde reclamar.

Me llamo Richard Johnson y aunque soy inglés, llevo ya varios años viviendo en España. Soy un gran aficionado al fútbol y mi equipo de toda la vida es el Manchester United aunque desde que se retiró el gran Sir Alex Ferguson, el club, ya no es el mismo, parece que le falta algo, y es que, cuando un entrenador está más de veinticinco años sentándose en el mismo banquillo y ganando títulos sin parar, es normal que se le eche de menos, más bien diría, mucho de menos.

    Pues bien, como decía, a pesar de mi pasión por el fútbol, nunca he jugado un partido, excepto en algún prado del extrarradio (cuando todavía existía la hierba, en las ciudades), ya que como se suele decir en el argot futbolístico español, soy lo que se llama, un "tronco", o lo que viene siendo, un “tartamudo con los pies” (algo sin importancia, si tenemos en cuenta que mis compañeros de juego, eran tan torpes o más que yo), aunque nadie lo diría, viendo como me llaman ahora en el barrio. Y por eso voy a contar la siguiente historia:

    Tres veces me robaron en el portal de mi casa, y las tres, el mismo tipo, un individuo bajito y delgado, con pinta de no tener ni “media hostia”, pero con una cara de loco que acojonaba nada más verlo, y con un cuchillo para matar osos y tiburones al mismo tiempo. Total, que el muy cabrón, en sus tres asaltos me había robado casi novecientos euros (se ve, que me tenía controlado, pues siempre coincidió su presencia, en días que había sacado dinero del “banco”, el asunto, como se puede ver, va de atracadores), así que decidí prepararme para evitar el cuarto, pues estaba seguro de que volvería a intentarlo, ya que merodeaba habitualmente por el barrio, y lo normal era, que intentara repetir, ya que yo me había convertido en un estupendo cliente para él, incluso de los mejores, pues por donde yo vivía, la mayoría de la gente estaba en el paro (por suerte, a mí, las cosas en el aspecto económico, me iban fenomenal), así que, si algo escaseaba por la zona, era la “pasta”, es decir, que casi todos los vecinos estaban “más tiesos que la mojama”, que es otro de esos dichos tan originales que tienen los españoles, y que a los extranjeros nos encanta aprender, aunque reconozco que muchas veces los repetimos hasta la saciedad, y en algunas ocasiones sin venir a cuento, y nos volvemos tan cansinos con nuestro entorno de amigos, que podemos llegar a resultar insoportables.

    Bueno, voy a seguir con mi historia, porque a veces me pierdo de tanto hablar, y ya casi ni me acuerdo de lo que quiero contar.

    Comencé un curso de defensa personal (de esos, que te enseñan un aprendizaje rápido y básico, para que en caso de necesidad, puedas darle cuatro “hostias” bien dadas, al “chorizo” de turno, que en un momento dado, se presente por sorpresa), y durante cuatro meses, tres veces por semana, y dos horas de clase por sesión, me dediqué con gran disciplina y esfuerzo, al aprendizaje y entrenamiento de las técnicas que un antiguo policía, buen amigo mío, además de experimentado instructor, me enseñaba, poniendo en ello toda su capacidad y conocimiento, para que yo aprendiera a defenderme. Aunque he de reconocer, que pagué un alto precio por ello, ya que mi amigo era lo que se dice un “cachas”. Estaba “cuadrado”, medía cerca de dos metros y pesaba alrededor de cien kilos, y cuando abría los brazos, ocupaba más espacio que un armario de tres cuerpos. Y era inevitable que con tan tremenda humanidad, algún golpe fuera a parar a mi cuerpo. Una vez su puño que era del tamaño aproximado de una raqueta de tenis, aterrizó por desgracia en mí cara, y estuve media hora dando vueltas como una peonza y con una especie de confusión mental, más propia de una coz de mula con los “cables cruzados”.

   Pero como siempre fui consciente de que nada bueno, es gratis, tenía que sacrificarme al máximo para conseguir mi objetivo, y eso hice. Me entregué en “cuerpo y alma”, a la actividad física para ponerme los más fuerte y prepararme como un profesional del combate cuerpo a cuerpo, como si fuera a formar parte del equipo de guardaespaldas del presidente de los EE.UU

    Durante el tiempo que duró el curso, tuve la suerte de que el “Mangante Chorizo”, se olvidara de mí (seguro que el hijo de la gran puta, se había ido de vacaciones con mi dinero y se lo estaba pasando en grande, con los euros, que mi buenos sudores me habían costado ganar), pero una vez que mi etapa como alumno llegó a su fin, estaba deseando que el “enano de las narices”, volviese a aparecer, para darle su merecido, seguro que se iba a llevar una desagradable sorpresa.

    Mis deseos, no se hicieron esperar, y una noche, nada más entrar en el portal, y encender la luz, me encuentro frente a mí, una cara “chupada” y conocida, con aquella voz ronca, y con el cuchillo talla XXL de otras veces, que volvía a repetirme aquello de:

    ¡Dame todo lo que lleves encima o te rajo maricón de mierda!

    ¡Vas a rajar a tu puta madre!, le respondí, acojonado, pero haciéndome el valiente, con el refuerzo positivo mental, que daba mi especializado entrenamiento de defensas anti-cacos.

    Cuando veo que el malvado, se acerca hacía mí, le hago una de las “llaves” aprendidas en el curso, pero mezclo movimientos de unas y otras, me hago la “picha un lío”, y me sale una cosa muy rara, tanto, que el ladrón se empieza a "descojonar" de mí (en ese instante, me pregunto, ¿pero de que cojones se ríe el imbécil éste?) y es en ese momento de distracción de aquel impresentable, cuando aprovecho para abalanzarme sobre él, y me olvido de “llaves y de hostias”, y le lanzo una patada en los huevos que le hace gritar de dolor, mientras se agacha llevando las manos a sus testículos (casi con toda probabilidad, hechos tortilla), y yo que lo veo, me envalentono, me transformo en un Bruce Lee de andar por casa, y como veo que el cuchillo le ha caído, y está en el suelo lejos de su alcance, trato de rematar la faena, cual “matador de toros”, para que además de las orejas, pueda también cortar el rabo, así que me aprovecho de su postura de queja, con el culo salido para afuera, y le lanzo con todas mis fuerzas y con todo el estilo de futbolista con el que siempre había soñado, otra patada en dirección al "ojete", con una técnica precisa y depurada, que para sí quisieran muchos “peloteros” profesionales. Total que el tío, vuelve a pegar otro grito, pero esta vez todavía más intenso que el anterior (¡que ya es decir!), y a mí me da la sensación, que le he atizado tan fuerte, que las almorranas le han salido por la boca, aunque, como se le estaba poniendo la cara completamente roja, quizá alguna de ellas le había quedado atascada en la garganta, y eso le impedía respirar. Pero bueno, la cosa solo se quedó en el susto, que el caco se llevó, y nada más que recuperó fuerzas, salió corriendo a toda pastilla, y sin mirar atrás (como alma perseguida por el diablo), por si acaso le caía otra hostia, aunque yo desde luego, ya no tenía intención de seguir dándole, pues con lo que recibió, ya iba el tío, muy bien servido. Dos patadas, dos goles, podía haberle dado una tercera, y hacer un “Hat Trick”, pero lo dejé ahí, ya que a cambio de conseguir el “triplete”, igual me “cargaba” a aquel desgraciado, y al final era yo el que terminaba en el “trullo”, pasando de inmediato de ser víctima a culpable (¡lo que me faltaba!).

    Desde aquel día, el ladrón desapareció. Han pasado dos años, y nadie lo ha vuelto a ver, debe de haber ido muy lejos, así que no se sabe, si todavía sigue convaleciente de la rotura de huevos, de la del “ojete”, o de ambas, pero a partir del incidente, mi barrio es un lugar más tranquilo, y los vecinos me lo agradecen siempre que me los cruzo por la calle, y ahora me llaman el “crack”, como si yo fuera Messi, y siempre es de agradecer que reconozcan tus méritos, pero sin pasarse, que el alago excesivo, siempre debilita. Incluso he vuelto a mis clases de Defensa Personal, para perfeccionar algunas llaves, pero manteniendo siempre las distancias con mi instructor. Ahora las hostias, se las lleva el novato que ha empezado hace unos días, y que ya ha dado tantas vueltas de peonza, que ha batido el récord del gimnasio.

    Por cierto, se me olvidaba decir, que he decidido probar suerte como futbolista, y he fichado por el equipo del barrio, aunque todavía no he debutado, ni creo que lo haga, porque al entrenador no le caigo muy bien, incluso creo que me mira igual que lo hacia el “chorizo atracador”, incluso he llegado a pensar que quizá sean parientes…





© Texto: Fran Laviada

Imágenes (GIFS):


"Rellenitos"

"La báscula no engaña nunca y el día que la revientes, te darás cuenta de que comes más que un elefante"

"Con hacer ejercicio y sudar no es suficiente, lo que tienes que hacer, es comer menos"

¡Animo Señora, que ya falta menos para que el culo se desinfle!

¡Enhorabuena, esta semana has adelgazado 100 gramos, sigue así y en 20 años, tendrás cuerpazo de modelo!

"Risas"

¡Ya sabemos, que en estos tiempos y con la que está cayendo, el mundo no está para demasiado cachondeo, pero no hay más remedio que ponerle buena cara al mal tiempo, y lo que nos queda es reír, aunque sea de nosotros mismos!





"Edad de Piedra"

¡Por desgracia, los beneficios de la modernidad no han llegado a todos, ya que todavía existen demasiados retrógrados, intolerantes y dictadores que irremisiblemente se han quedado estancados en la época de las cavernas, y lo que es peor, con el cerebro completamente fosilizado!



¡Haz el amor, y no la guerra, sin más, y cuanto más practiques, mucho mejor!


¡Esto NO!

¡Los hay que prefieren disparar balas antes que echar un polvo, allá ellos!

¡Y esto tampoco, los animales también tienen derecho a la vida y a ser respetados!


"La edad no importa, lo más importante, siempre es la actitud"

¿De quién fue la culpa, de Eva o de Adán?

 ¡No te hagas muchas ilusiones, en asuntos del corazón, la realidad y los sueños, no siempre coinciden!

¡Grandullón, por qué no te buscas a uno de tu tamaño?

¡Viva el diálogo y el buen rollo!

¡No te fíes, y ten cuidado, que las apariencias engañan!

¡Jefe! ¿Por qué no se mete usted el dedo en el culo?

¡Cuidadín con las armas, que ya se sabe que las carga el Diablo!

©



(el inicio...)


La intención que uno tiene cuando escribe, simplemente, es comunicarse con otras personas a través de las palabras y de esa forma expresar lo que se piensa, más allá de aspirar a ser un gran escritor, aunque es bien cierto, que la idea de conseguirlo se convierte en un objetivo muy tentador, pero lograrlo no está al alcance de cualquiera.   

   No es muy elevado el tanto por ciento de quienes a lo largo de la historia de la humanidad, han conseguido convertir la escritura en arte manejando, con singular maestría e ingenio su pluma. Escribir, tiene mucho de comunicación, bastante de terapia y todo de creatividad, ya que te permite desarrollar sin limitación y libremente tu imaginación, al mismo tiempo que puedes transmitirle a otras personas tus ideas y pensamientos, tus realidades y fantasías.

   Se trata en definitiva, de contar cosas, de ejercer de simple contador, sin pretender traspasar la frontera que delimita la propia capacidad del intelecto personal.

   Contar cosas, verdaderas o inventadas, al final, darle sentido al hecho de aprovechar parte del tiempo disponible cada día. Se trata de desarrollar la acción de crear algo, en este caso, poniendo las palabras en su sitio, o al menos intentándolo, y abrir de alguna manera la puerta de los sueños para trasladarlos al papel, y que los contenidos no se pierdan en el inmenso, profundo y desconocido mar de la existencia, o del olvido, que es mucho peor.


   Y por eso te digo, que no es lo mismo amor que cariño, ni soledad que olvido, ni timidez que cobardía, ni cocodrilo que caimán, ni enseñar que adoctrinar, ni querer que ser querido, ni morirse que estar muerto, ni ser entrenador que “alineador”, ni ser valiente que fanfarrón, ni autoestima que prepotencia, ni estar borracho que ser alcohólico

   Y tampoco es lo mismo, ser político, que servir a la comunidad, ni dar un discurso que dormir al “personal”, ni ser independiente, que ser individualista, ni ser calvo, que no tener ni un pelo de tonto, ni dar una limosna, que hacer obras de caridad, ni jugar al fútbol, que darle patadas a un balón, ni ayudar al prójimo, que inmiscuirse en su vida, ni cazar para comer, que matar animales por placer, ni trabajar en equipo, a que el equipo trabaje para uno.

   ¡Y tampoco, para nada es lo mismo, mirarse al espejo, que ver realmente la imagen que hay en él!


   Que hoy llueve.

   Y mientras llueve mi cuerpo se mueve. Bendita lluvia. Llueve. Y mientras llueve mi pensamiento no se detiene. Llueve. Agua de vida. Llueve. Y mientras llueve, mi imaginación se entretiene. Llueve. Gotas cristalinas. Llueve. Y mientras llueve, un jardinero celestial riega mi cabeza, despierta mis neuronas, y me dice que estoy vivo.

   Y llueve…

  

   Dejó de llover y voy paseando...

  Despacito, paseando. El viento agradable, que llega. Frescor vital. Brisa suave que aterriza en la cara. Solitario en la playa. Huella en la arena. Fotografiando la pisada. La ola que se acerca. Sal marina salpicando. Espuma de limpia blancura. Agua cristalina. El sol que brilla. Luz de vida. Gaviotas en grupo planeando. En majestuoso vuelo elegante. Miradas al cielo. Arriba, espacio gigante. Abajo, la inmensidad del océano. Eco de caracola. Pasitos de cangrejo. Pequeñas piedras y conchas. Resaca que arrastra. El velero que se va. En la lejanía el horizonte. En el mar la botella. Dentro, el mensaje. Y mientras, yo esperando…

      y te digo que:

  Espero no seguir a Dios rogando y con el mazo dando, y también que los imbéciles dejen de revolotear a mi alrededor. Y que debajo de la pintura no haya óxido, y tampoco clavos debajo de mi colchón. Y aunque sea mucho pedir, a ver si es posible que de mis actos en la tierra responda el cielo y no yo, también que no se coman siempre los mismos la tarta de la abundancia, y si lo hacen, que al menos tengan la decencia de dejar un trozo.

   Y por pedir que no quede, y por eso quiero que la montaña venga a Mahoma, y si no lo hace, peor para ella. Y los que tengan lenguas de “doble filo”, se la muerdan, a ver si se envenenan con su propia frustración.

   También quiero que los “fariseos" no se den tantos golpes en el pecho, con eso tan manoseado del ¡yo pecador!, y que hagan algo más por los que verdaderamente más lo necesitan.

    Y quiero, que no me hablen de fútbol a las cuatro de la madrugada (¡por favor!)

    Y mucho menos de política.

   Quiero que las mujeres me sigan gustando cada vez más, aunque cada vez las entiendo menos.

   Quiero que algunos (quizá muchos), tengan el valor de quitarse la “careta” de una puñetera vez, para que veamos en realidad como son. Ya es hora de hacerlo, se la pusieron en Carnaval (no sabemos de qué año), y ahí sigue puesta, pegada a la cara, como si fuese una segunda piel.

   Quiero que mi próximo cumpleaños, tarde lo más posible en llegar (¡pero que llegue siempre!), y cuando lo haga, que pase rápidamente de largo. No hace falta siquiera, que se pare a saludarme.

   Y quiero también, y aquí termino para no ser en exceso egoísta con mis peticiones, que el qué, no se transforme siempre en el cuándo.


  Para decirte, que soy Hormiga, y también Cigarra. Que trabajo cuando puedo, y canto cuando me da la gana, Que soy Hormiga y también Cigarra. Que río cuando me apetece y que no lloro cuando quiero. Que soy Hormiga, y que sin duda alguna, también soy Cigarra. Te diré también, que tomo el sol en invierno, y que me pongo el chubasquero en verano, y que lo hago, porque me da la real gana. Que soy Hormiga, y que también quiero ser Cigarra. En la rutina soy discreto, y me crezco en lo difícil. Soy Hormiga, soy Cigarra. Puedo trabajar en equipo, pero también quiero espacio, para crear y crecer en solitario. Soy Hormiga, y soy Cigarra. Ando deprisa, corro despacio, o si me apetece, voy más rápido. Soy Hormiga, y quiero seguir siendo Cigarra. En la mañana duermo, y estoy despierto en la madrugada. Soy Hormiga, soy Cigarra. Me gusta la compañía en soledad, y la soledad, bien acompañado. Quiero ser Hormiga, quiero ser Cigarra. Quiero ser Señor, quiero ser Truhan, y quiero serlo, porque me sigue dando la real gana. Soy Hormiga, soy Cigarra, soy lo que soy, no invento nada. Y es por eso que también te digo, que siempre soy un buen amigo, aunque cuando las circunstancias lo exigen, también puedo ser un poco “Macarra”. Soy Hormiga, y soy Cigarra…

   Para decir que y o tan solo cuento cosas. Unas son verdad, otras puede que lo sean, y muchas son fruto de mi invención. Escribo para contar, no para hacer literatura, eso corresponde a los literatos, y yo no lo soy, ni lo pretendo, tan solo intento escribir lo mejor posible, para que se me entienda, con eso me conformo, y si lo consigo, me doy por satisfecho.

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Cortitos:

“Muchas veces saco la brocha de la complaciente justificación para blanquear mis errores, aunque por mucho que lo intente, al final siempre me doy cuenta de que siguen siendo negros”

“Y poco a poco le voy dando mordiscos a mis miedos. Es la única manera que se me ocurre para acabar con ellos, aunque no siempre tengo el apetito necesario para hacerlo”

“Llegar al fondo de uno mismo, no es una tarea fácil, ya que implica una profundo amor por la soledad, y ese tipo de sentimiento, no se encuentra al alcance de todo el mundo”

“Si creo que soy culpable, acepto la condena, no discuto el veredicto, y tampoco admito la reprimenda. Pago por mis errores, y ahí finaliza el asunto”

“La seriedad con la que muchos políticos toman el pelo a los ciudadanos, es la causa principal, de que puedan seguir haciéndolo”

“Parece que cuanto más huimos de nuestro destino, más nos acercamos a él, excepto aquellos que corren tan rápido, que se pasan de largo, y se pierden para siempre en un caminar eterno que no conduce a ningún sitio”

"A veces hay personas que al principio se quieren comer el mundo, después navegan entre el hambre y la falta de apetito y al final dejan que sea el mundo el que los devore a ellos"

"Poseer un espíritu rebelde, es disponer siempre de la capacidad para negarse por sistema a no hacer nunca lo que no quieres hacer, y sobre todo, cuando alguien trata de imponerlo a la fuerza y en contra de tu voluntad"

"A veces uno se lamenta con exceso de que nunca le sonríe la fortuna, cuando la suerte nada tiene que ver en la toma de decisiones equivocadas. No se puede pretender que toque la lotería, cuando nunca se participa en el sorteo"

"Cuando el caldero de frustración está lleno, no es conveniente que el listón de los objetivos, se encuentre demasiado alto, si antes, no hemos vaciado el recipiente"

"El muro de la tolerancia también se resquebraja, incluso aquel, que está construido por personas que tienen la bondad y la paciencia por bandera en su comportamiento con el prójimo"

"El primer castigo para el culpable (de lo que sea), se lo impone su propia conciencia, pero muchos salen indemnes de esa pena, porque no la tienen"

"En la maleta de la vida no puedes cargar con el peso de amistades que no te aportan nada. Si el valor de tus amigos de verdad, te cabe en una mochila, es absurdo ir cargando con un baúl"

“Tan solo los que son conocedores del valor del silencio, tienen la sensibilidad necesaria para saber apreciar, incluso un simple segundo de paz, que aumenta infinitamente su valor, cuando se encadena a lo largo de un espacio indeterminado de tiempo, en el que, con la inestimable ayuda de la casi siempre eficaz soledad, nos alejan del venenoso, a la vez que insoportable ruido, y de la dañina compañía no deseada”.

“Es terrible no darse cuenta, cuando uno está cavando su propia fosa, y piensa con toda la ingenuidad y desconocimiento, que está haciendo un agujero en la tierra, para plantar una semilla, por eso hay que tener siempre, mucho cuidado con lo que se siembra”.

“Quien sabe si las casualidades van poco a poco, con mucha paciencia, y a lo largo del tiempo, tejiendo una inmensa red durante la vida de una persona, y eso es lo que le permite sostener su existencia, en un mundo cada vez más injusto y desequilibrado".

"Solo los que saben nadar en el mar de la soledad, son capaces de escuchar los sonidos del silencio".



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